
La UPF-BSM publica el estudio “La profesionalización de la empresa familiar” en la que se ha analizado la presencia de prácticas formales de gobierno, planificación y control de más de cien empresas de capital familiar.
Solo el 17% de las empresas familiares en España cuenta con un alto nivel de profesionalización según el informe ‘La profesionalización de la empresa familiar’, creado por el Observatorio de la Empresa Familiar de la UPF Barcelona School of Management (UPF-BSM) en colaboración con Comertia y The Skeye. El estudio, presentado hoy en la sede de la UPF-BSM, analiza la profesionalización de la empresa familiar desde un enfoque estructural, centrado exclusivamente en la presencia de prácticas formales de gobierno, planificación y control.
El objetivo de la investigación —impulsada por Oriol Amat, profesor de la UPF-BSM y director del Observatorio de la Empresa Familiar, y Jordi Tarragona, profesor de la UPF-BSM y asesor de familias empresarias— ha sido poder medir hasta qué punto las empresas familiares disponen de estructuras organizativas que las preparen para afrontar los retos de la continuidad, “elemento clave para garantizar su sostenibilidad a largo plazo”, según los expertos.
Los resultados muestran que la mayoría de las empresas (un 40%) cuentan con un modelo estructurado intermedio de profesionalización, que incluye características como separación entre presidencia y dirección, unas cuentas sistemáticamente auditadas, un consejo de administración formal y activo, y son empresas que cuentan tanto con una Constitución (protocolo) familiar como con un Consejo de familia. A esta categoría mayoritaria le siguen corporaciones que tienen un modelo en proceso de profesionalización (33%), las que tienen un modelo altamente profesionalizado (17%) y las que tienen un modelo informal con niveles muy bajos de profesionalización (10%).
“El análisis muestra una profesionalización desigual. Las prácticas vinculadas al cumplimiento normativo y al control básico, como la auditoría de cuentas o la alineación de la retribución de los familiares con criterios de mercado, están relativamente extendidas. En cambio, las prácticas asociadas a un gobierno más avanzado presentan niveles de implantación claramente inferiores, pese a su elevado impacto potencial sobre la continuidad de la empresa”, ha explicado Oriol Amat durante la presentación. Jordi Tarragona ha añadido que “la profesionalización de la empresa familiar no es un objetivo, sino un medio para garantizar al máximo su continuidad”.
Gobierno corporativo y dirección
En cuanto a las prácticas de profesionalización más implantadas, la más extendida es la de auditoría de cuentas, presente en el 62% de las empresas. Además, el 52% de las compañías dispone de un Consejo de Administración o un Consejo Asesor. De estas, solo el 39% tiene un consejo con presencia significativa (25% o más) de miembros independientes que, según los expertos, es un elemento clave para introducir criterios externos o reducir el riesgo de sesgos familiares.
Por otro lado, la separación entre la presidencia del consejo y la dirección ejecutiva (CEO) se da en el 46% de las empresas que cuentan con consejo. El informe también destaca que la implantación de mecanismos específicos de control avanzado, como el comité de auditoría, es todavía “muy limitada”, ya que solo el 15% de las empresas con consejo dispone de este órgano.
Gobierno familiar y propiedad
Otra de las principales conclusiones es que solo el 36% de las empresas dispone de una Constitución Familiar formalizada (y el 59% lo ha actualizado en los últimos cinco años). Por otro lado, solo el 35% de las empresas cuenta con un Consejo de Familia constituido. “Sin profesionalizar a la familia no se puede profesionalizar la empresa”, ha indicado Tarragona. “Esta ausencia de un órgano específico de deliberación familiar dificulta la separación de espacios entre familia, propiedad y empresa, e incrementa el riesgo de que los conflictos familiares se trasladen a la gestión empresarial” ha apuntado Amat.
El informe destaca que aún más reducida es la implantación de prácticas orientadas a la mejora continua del gobierno. Solo el 25% de las empresas realiza una evaluación periódica del funcionamiento de los órganos de gobierno, tanto empresariales como familiares.
Metodología del estudio: Índice de profesionalización
En la investigación se han analizado los resultados de una encuesta a 1.200 compañías de capital familiar en España, de las cuales se han extraído 129 respuestas válidas. De las compañías analizadas, un 75% tienen su sede en Cataluña.
Para medir el nivel de profesionalización, los autores han creado un Índice de profesionalización, expresado en una escala de 0 a 100 puntos, a partir de la existencia de prácticas objetivables en cuatro ámbitos clave: gobierno corporativo y dirección, gobierno familiar y propiedad, planificación estratégica y control, transparencia y meritocracia.
Un acto que ha abordado los retos y oportunidades de las empresas familiares
El acto de presentación, celebrado esta mañana en la sede de la UPF-BSM, ha estado presidido por Jose M. Martínez-Sierra, director general de la UPF-BSM, y ha contado con las intervenciones de los autores del estudio.
El encuentro también ha tenido una mesa redonda en la que han participado varios directivos que forman parte de empresas de capital familiar: Francesc Julià, CEO de Kave Home; Ignasi Pietx, director general de Artyplan y presidente de Comertia, y Natalia Segura, directora de The Skeye, en las que han abordado los principales retos y oportunidades que tienen dentro de este contexto.