Financiar la renovación energética de edificios: una oportunidad para la banca sostenible

Panel solar

Marcos Eguiguren
Associate Provost for Strategic Projects
Director de la Cátedra Internacional de Finanzas Sostenibles
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Los que me conocen bien saben el poco cariño que le tengo a las regulaciones y a la burocracia. Por suerte o por desgracia, en el campo en el que he desarrollado mi actividad profesional en los últimos cerca de veinticinco años, el campo de las finanzas sostenibles, estamos asistiendo -en especial en los últimos tres o cuatro años a nivel europeo-, a un desembarco normativo y regulatorio de gran relevancia. 

Sin embargo, todo ese desembarco es siempre necesariamente parcial. No afecta a todas las dimensiones del negocio financiero y, desde luego, no pretende incentivar lo que verdaderamente generaría un cambio fundamental de paradigma: una reflexión sobre el propósito de las entidades financieras, algo que corresponde a sus accionistas, a sus órganos de gobierno y a sus principales ejecutivos, no a los legisladores ni a los reguladores. 

Entidades financieras con propósito serían capaces de acelerar la transición ecológica, imprescindible para el equilibrio ecológico del planeta y para la autonomía energética de las democracias liberales

El sector financiero tiene que reflexionar sobre el propósito de su actividad, sobre la misión que debe perseguir y sobre el papel necesario -pero secundario- que tiene que tener la rentabilidad, como una consecuencia de hacer aquello que necesita la sociedad, y hacerlo bien y de forma eficiente. 

Banca sostenible, aceleradora de la transición ecológica

Entidades financieras con propósito serían capaces de encontrar más nichos de negocio rentables, con independencia del marco regulatorio. Entidades financieras con propósito serían capaces de acelerar la transición ecológica que, en estos meses de guerra salvaje en Ucrania, no solo se está mostrando imprescindible desde el punto de vista del necesario mantenimiento del equilibrio ecológico de nuestro planeta, sino también desde la búsqueda de la autonomía energética que las democracias liberales necesitamos para mejorar nuestra posición geopolítica y para tener, así, más peso en los equilibrios mundiales. 

Un ejemplo de que hay multitud de nichos de negocio en el campo de la financiación sostenible, es el hecho de que el 36% de las emisiones de carbono de la UE, se genera en los edificios. Por lo tanto, una oleada masiva de renovación energética de viviendas y edificios, no solamente sería muy importante para alcanzar los objetivos climáticos europeos, sino que serían una operación muy rentable tanto para propietarios como para arrendatarios o financiadores

El 36% de las emisiones de carbono de la UE se genera en los edificios. Una oleada masiva de renovación energética de viviendas sería muy importante para alcanzar los objetivos climáticos europeos

En efecto, los propietarios o arrendatarios que afrontasen una renovación energética en profundidad de sus edificios, conseguirían valiosos ahorros energéticos que contribuirían al repago de la inversión realizada para abordar dicha renovación. Por otro lado, los bancos que se implicasen en la financiación de esas operaciones, no solo estarían contribuyendo decisivamente a mejorar el perfil de sostenibilidad de sus carteras, sino que, aun utilizando tipos de interés preferentes, verían cómo mejoraba la rentabilidad de su cartera de préstamos al poder utilizar recursos ociosos -con retribución negativa en la actualidad-, y, además, con una previsible baja tasa de morosidad. 

La campaña Unlock, apoyada por Positive Money Europe, va en esa dirección. Busca firmas para apoyar la presión sobre el Banco Central Europeo (BCE) para que busque formas de incentivar a la banca del continente para que ofrezca préstamos a precios preferentes para la renovación de edificios. 

El esfuerzo financiero de instituciones y entidades bancarias se cobraría a largo plazo por la vía del ahorro energético y por la conversión de cada edificio europeo en un generador de energía

Lo cierto es que sería relativamente sencillo para el BCE buscar esas vías para incentivar a la banca, pero, aunque no existieran esos incentivos, las entidades financieras europeas deben hacer gala de compromiso y de propósito y lanzar sus propias iniciativas de financiación para la renovación energética de edificios. Como hemos dicho más arriba, es un excelente negocio, muy seguro, contribuye a la prosperidad colectiva desde muy diversos puntos de vista y el esfuerzo financiero a largo plazo, se acaba pagando por la vía de ahorro energético y por la posibilidad de convertir cada edificio europeo, aunque sea de manera parcial, en un generador de energía. 

No hace falta esperar a reguladores, a incentivos o a legisladores para hacer lo que es correcto, es rentable y tiene sentido.