Rehabilitación de viviendas: cómo vivir más y mejor

Habitatge urbà

Erola Palau Pinyana
Coordinadora académica del Observatorio de Sostenibilidad
Investigadora de la Cátedra de Vivienda Digna y Sostenible
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En España, más de 4,6 millones de personas no pueden llegar a la temperatura de confort en invierno. Una situación que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), supone un incremento de la mortalidad del 30%. Esta coyuntura se produce por razones socioeconómicas y por la gran cantidad de edificios que no cumplen los requisitos de eficiencia energética y que no disponen de instalaciones adecuadas para mantener la temperatura en periodos fríos. 

Para evitar que en los próximos años esta cifra vaya a más, uno de los objetivos importantes de esta década es fomentar viviendas en buenas condiciones. Así lo explicita Naciones Unidas, a través de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y la Comisión Europea con el Pacto Verde Europeo, el instrumento de recuperación Next Generation EU y las diversas apuestas políticas que interpelan a los estados a llevarlo a cabo. Son directivas que exigen la renovación de la superficie edificada y obligan a cumplir con unos requisitos de eficiencia energética, accesibilidad, habitabilidad, inclusión y cohesión social, entre otros. 

En España más de 4,6 millones de personas no pueden llegar a la temperatura de confort en invierno por, entre otros, la falta de cumplimiento de los requisitos de eficiencia energética en gran parte de edificios

En España y Catalunya, la tendencia del sector inmobiliario también se centra en regenerar las áreas urbanas y en rehabilitar las edificaciones. Un cambio de enfoque respecto al modelo inmobiliario anterior, que pretendía desarrollar las ciudades y construir nuevas viviendas. Esto se hace evidente con iniciativas como la Agenda Urbana Española, la Ley de cambio climático y transición ecológica y el texto de la Ley de suelo y rehabilitación urbana

De este modo, hay una inclinación global a fomentar la eficiencia energética y la rehabilitación, siendo las edificaciones (sobre todo en malas condiciones) espacios clave de intervención para transformar la economía hacia la triple sostenibilidad: social, medioambiental y económica.

Rehabilitación sostenible del área urbana

A nivel social, existe una relación directa entre las personas que sufren malas condiciones socioeconómicas –y que, consecuentemente, habitan en hogares en malas condiciones–, los problemas de salud y la esperanza de vida. La razón principal de esta coincidencia es que las personas en situación de vulnerabilidad social y económica que viven en edificios de poca calidad constructiva están expuestas a temperaturas inadecuadas durante largos periodos temporales, algo que reduce la habitabilidad y el confort e incrementa la tasa de mortalidad.

Adicionalmente, la rehabilitación de viviendas puede mejorar la accesibilidad para personas de movilidad reducida. Otros objetivos de carácter social que se intentan lograr al rehabilitar viviendas también incluyen: 

  • Mejora de los servicios de suministro y saneamiento de agua
  • Reducción de la contaminación de aire en interiores (ocasiona numerosas enfermedades respiratorias, cardiovasculares y reacciones alérgicas como el asma)
  • Reducción de la contaminación acústica de exterior
  • Mejora de la imagen del entorno urbano

En la dimensión medioambiental, los estudios apuntan que hay que rehabilitar edificios para que tengan un menor consumo energético y bajas emisiones de gases de efecto invernadero. Las investigaciones a menudo hacen referencia al fomento de la eficiencia energética reduciendo la cantidad de energía necesaria para proporcionar servicio a los edificios, rebajando así los efectos negativos a largo plazo del uso de energía en la contaminación de nuestro planeta.

Ya existen casos de buenas prácticas

Las buenas prácticas se centran, principalmente, en la instalación de buenos aislantes para que el edificio use menos energía de calefacción y refrigeración para mantener una temperatura agradable durante todo el año, así como mejorar las instalaciones térmicas y de iluminación, responsables de la mayor parte del consumo energético. Adicionalmente, otras buenas prácticas integran el uso de energía limpia y renovable como la energía solar, la biomasa o la geotermia. 

Por otra parte, en el proceso de rehabilitación de edificios es necesario que los materiales utilizados favorezcan su conservación y provengan de proveedores que ofrezcan su trazabilidad y acrediten su calidad. Al mismo tiempo, es necesario que los residuos se aprovechen siempre que se pueda y se reciclen correctamente.

A consecuencia de la prevención de los efectos negativos en la salud, la rehabilitación de vivienda también supone menos costes sanitarios para los servicios públicos locales y estatales

Finalmente, en el sector de la rehabilitación urbana se tiene en cuenta el impacto económico, poniendo especial énfasis en el valor de las viviendas y en la creación de puestos de trabajo. Las intervenciones de rehabilitación de vivienda suponen una revalorización con creces de los inmuebles a causa de los costes reducidos de mantenimiento y consumo energético y a raíz de una gestión más eficiente de los recursos. Para los residentes, puede significar un ahorro económico importante, y para los propietarios, supone que el valor de la venta o el alquiler aumente.

A consecuencia de la prevención de los efectos negativos de la salud, la rehabilitación también supone menos costes sanitarios para los servicios de salud públicos locales y estatales. También para las administraciones, la rehabilitación urbana aporta beneficios económicos, ya que puede incrementar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de la zona renovada.

Además, la creación de puestos de trabajo es otro concepto a tener en cuenta, puesto que la renovación de los edificios fomenta la ocupación y representa una oportunidad para el crecimiento de ocupación estable y de calidad, uno de los motores con más potencial para la transformación personal y social. De hecho, los barrios que se rehabilitan también fomentan la innovación y ven una reactivación en su economía, sobre todo en forma de incremento de negocios de calidad.

Medir el impacto social y medioambiental

El uso de sistemas de medida del impacto social generado por las intervenciones de rehabilitación urbana es una práctica habitual en países como Estados Unidos, Reino Unido o Israel, entre otros. Este tipo de técnicas permiten recoger información y cuantificar el impacto que genera la rehabilitación en el bienestar de las personas que habitan estos edificios. También permiten recoger información sobre el impacto en la sostenibilidad y la eficiencia energética de los edificios y sobre el impacto económico que se genera en los barrios rehabilitados

En el marco de la jornada "Un New Green Deal para la vivienda urbana", el próximo 28 de enero, se presentará el estudio "La medida del impacto social y medioambiental en la rehabilitación de vivienda urbana"

De este modo, las inversiones realizadas en la rehabilitación de edificios urbanos no se valoran solamente según el impacto económico generado, sino que también se tienen en cuenta el valor social y medioambiental que aportan a todas las partes interesadas. 

El próximo 28 de enero, la UPF Barcelona School of Management y la Fundación Metropolitan House, organizan la jornada "Un New Green Deal para la vivienda urbana", en la que se abordarán las políticas públicas de rehabilitación urbana en el marco del programa Next Generation EU y la creación de vivienda urbana", llevado a cabo en el marco de la Cátedra de Vivienda Digna y Sostenible.

ODS Erola Palau ESP