¿Por qué el actual modelo de 'e-commerce' no es sostenible?

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Oriol Montanyà
Director del Observatorio de Sostenibilidad
Director del Postgrado en Total Supply Chain Management
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El planeta está viendo cómo la distribución de mercancías gana presencia y relevancia, ya que la evolución de los hábitos de consumo, junto con los avances tecnológicos, han provocado que el e-commerce haya registrado crecimientos interanuales de doble dígito durante los últimos años. Esta tendencia se ha mantenido intacta desde el inicio de la pandemia de covid-19, ya que pese a descender significativamente el número de transacciones digitales asociadas al ocio vacacional, también se ha producido un gran aumento de las ventas electrónicas de los sectores más tradicionales (como la alimentación o el textil), que son los que mueven más volumen y generan más impacto.

La evolución de los hábitos de consumo y los avances tecnológicos han provocado que el e-commerce registre crecimientos interanuales de doble dígito en los últimos años

Los consumidores somos cada vez más exigentes, especialmente respecto a la disponibilidad del producto y a los requisitos de inmediatez. Unas demandas que también encuentran impulso en la dinámica competitiva de los principales actores del comercio electrónico, que han iniciado una lucha sin freno para entregar cada vez más rápido y más barato. Como resultado de esta situación, las cadenas de suministro se están tensando al máximo, especialmente en las zonas urbanas, donde se concentran los efectos más visibles de la conocida “última milla”. Uno de los primeros en abrir la caja de pandora fue el Director General de Correos, Juan Manuel Serrando, al decir aquello que muchas empresas del sector piensan, pero no dicen: el actual modelo de e-commerce es completamente insostenible

Gráfico Sostenibilidad

La triple sostenibilidad  

Los profesores norteamericanos Craig Carter y Dale Rogers, especialistas en el análisis de las cadenas de suministro, ya alertaron en 2008 que cualquier proceso logístico con vocación de perdurar debía diseñarse usando los parámetros de la triple sostenibilidad:

  • Sostenibilidad ambiental: entendida como los compromisos implícitos en cualquier propósito para respetar y conservar el medio natural.
  • Sostenibilidad social: referida al bienestar de las personas que, de forma directa o indirecta, se ven afectadas por las consecuencias de una actividad.
  • Sostenibilidad económica: fundamentada en la convicción que la rentabilidad de los negocios es una fuente de valor irrenunciable.

Desde el punto de vista ambiental, la distribución urbana de mercancías arrastra los desafíos derivados del transporte, que en el marco de la Unión Europea ya consume hasta a una tercera parte de la energía total y emite una cuarta parte de los gases de efecto invernadero (GEI).

El proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica, aprobada el 8 de abril de 2021 en el Congreso de los Diputados, pretende que España logre la neutralidad climática antes de 2050. Es decir, que el equilibrio entre los GEI emitidos y los que capturan las zonas verdes y otros sumideros sea cero. A corto plazo, la norma establece que las emisiones de GEI se deben reducir un 23% para 2030 respecto a 1990, e insiste en la utilización de energías renovables y la movilidad sin emisiones.

La contaminación atmosférica y los niveles acústicos nocivos derivados de las actividades de transporte ya afectan a más de 100 millones de personas en grandes ciudades europeas

A nivel social, las actividades relacionadas con el transporte tienen efectos directos sobre la salud de la ciudadanía, no solo por la contaminación atmosférica, sino también por los niveles acústicos nocivos que ya afectan a más de 100 millones de personas en grandes ciudades europeas. Mención aparte merecerían los retos sociales derivados de la dignificación de los llamados riders, ya que países como España o Italia han tenido que aprobar leyes recientes para regular sus condiciones laborales.

En paralelo, el auge del e-commerce provoca que la distribución urbana de mercancías también tiene desafíos asociados a la rentabilidad de las cadenas de suministro. A las tradicionales relaciones comerciales entre empresas (B2B) se han sumado con fuerza las transacciones que quieren llegar directamente al consumidor final a través de los canales digitales (B2C). Esta nueva realidad permite ampliar el mercado objetivo de muchas compañías, pero con un incremento de los costes logísticos que puede llegar al 40%, poniendo en risco la solvencia del negocio.

Definiendo una distribución urbana de mercancías sostenible

Para conseguir una distribución urbana de mercancías sostenible (DUMS) es necesario abordar su dimensión logística y diseñar una cadena de suministro eficaz y eficiente, capaz de adaptarse a los requisitos de tiempo y volumen de cada negocio. A pesar de su complejidad, pueden establecerse procesos eficientes a partir de los que se permite servir a establecimientos comerciales para llegar directamente a casa del cliente a través de soluciones como los hubs urbanos y los puntos de recogida. Definir y ejecutar bien el modelo logístico se traduce en ahorros económicos de hasta el 46%.

Los camiones propulsados con gas natural para media distancia, las furgonetas eléctricas para la “última milla” y los vehículos sin motor para la “última yarda” van abriéndose camino

La segunda dimensión que interviene de forma directa en la DUMS es la técnica, especialmente la que hace referencia al tipo de vehículo que interviene en la operativa. Las buenas prácticas a nivel internacional están apostando claramente por el transporte eficiente y menos contaminante, buscando alternativas al gasóleo y la gasolina. Los camiones propulsados con gas natural para la media distancia, las furgonetas eléctricas para la “última milla” e, incluso, los vehículos sin motor para la “última yarda” van abriéndose camino. Si a estas soluciones le sumamos un buen mantenimiento técnico de los motores, la reducción de emisiones de efecto invernadero pueden llegar hasta el 50% y la reducción de emisiones con impacto para la salud humana pueden llegar hasta el 90%.

La dimensión urbanística también es clave para que los elementos que definen la ordenación y la movilidad de las ciudades configuran el marco de posibilidades para incrementar la sostenibilidad de la distribución de mercancías. Los casos de éxito incorporan aspectos legislativos, como la regulación del acceso de vehículos de mercancías a los centros urbanos, e infraestructuras que facilitan su distribución, como nuevas zonas de carga y descarga. Para conseguir modelos urbanísticos exitosos se necesita cooperación entre urbanistas, empresas de transporte, comercios y administraciones públicas.

ODS Erola Palau