"Las finanzas sostenibles siempre han excluido a la industria militar"

Arma

La nueva normativa sobre inversiones sostenibles de la Unión Europea amenaza la financiación de la industria militar. Los asesores de la Comisión recomiendan colgar al sector de defensa la etiqueta de "socialmente insostenible", equiparándola al juego o al tabaco, en plena guerra con Rusia. Las empresas de defensa temen que la etiqueta de insostenibles las prive de unos flujos de inversión imprescindibles para mantener su competitividad, sobre todo, en un momento en el que las grandes potencias mundiales están embarcadas en una carrera de armamento mucho más sofisticada y tecnológica que en el siglo XX. El director de la Cátedra de Finanzas Sostenibles, Marcos Eguiguren, analiza esta situación .

Justo en un momento de guerra entre Ucrania y Rusia, y en una época en la que las grandes potencias están embarcadas en una carrera armamentística muy sofisticada, el sector militar europeo ve peligrar sus futuras inversiones. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Es una gran contradicción. Pero dentro del mundo de las finanzas sostenibles, con independencia de lo vivido en los últimos años, con un crecimiento de la regulación, desde siempre los bancos con valores practicaban y practican una exclusión clara a industria armamentística. Siempre ha sido una exclusión típica.

Incluir el sector militar en la taxonomía sería pervertirla

La inclusión de la energía nuclear y el gas en la taxonomía fue un movimiento para contentar a Estados como Francia y Alemania. La industria militar es un gran sector económico que mueve mucho dinero y tiene gran poder de presión. ¿En esta ocasión podríamos ver un movimiento similar?

No lo creo porque, a pesar de que en el mundo occidental hay casi un rechazo unánime al ataque sobre Ucrania, no quiere decir que se puedan retorcer los hechos y las palabras. Aparte porque la industria militar en buena parte es un sector muy consumidor de energía y materias primas. No creo que los lobbies de la industria militar se pongan porque son corporaciones muy especializadas que reciben financiación de una parte del sistema financiero que les enviará recursos si o sí, indiferentemente de cualquier taxonomía. Además, porque los gobiernos destinan recursos a la industria militar. No lo necesitan.

En cualquier caso pueden temer una desviación de fondos que ahora les llega fácilmente. Con la taxonomía quizás los bancos ven más interesante invertir en los sectores que se incluyen. En el medio y largo plazo quizás sí, pero el sector financiero mundial es enorme y habrá entidades financieras de fuera de la UE que los financien. Y los propios Estados también destinarán dinero público muy probablemente. Incluir al sector militar en la taxonomía sería pervertirla.

La industria militar puede temer una desviación de fondos que ahora les llega fácilmente

Es una gran contradicción: estamos creando una taxonomía para que las empresas privadas y bancos inviertan en energías verdes, excluyendo obviamente a la industria militar. Todo mientras los Estados tendrán que incrementar las inversiones en el sector militar.

Esto es lo que los alemanes desde la posguerra de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría llaman Realpolitik. A la mayoría de Estados no les interesa una industria militar poderosa, pero las circunstancias hacen que debemos defendernos. Es una contradicción con la que deberemos vivir.

Las contradicciones en cuanto al sector militar están a la orden del día, porque recientemente la Comisión ha insistido en la necesidad de eximir de IVA a las inversiones en proyectos de investigación para el desarrollo de la industria militar.

Siempre han existido estas contradicciones y hoy se hacen más patentes que nunca porque por desgracia volvemos a tener una Guerra en Europa. A todos nos gustaría que la militar fuera una industria paria, pero en el fondo y con sentido común, la necesitamos. Es una gran contradicción.

ODS Marcos Eguiguren ESP