Semana Santa, la prueba de fuego antes del verano

Setmana santa

Andrei Boar
Profesor del Departamento de Finanzas, Contabilidad y Control de la UPF Barcelona School of Management

Poco antes de Semana Santa, el debate principal que hay sobre la mesa se centra en lo que pasará con las restricciones. La experiencia de "salvar la Navidad" no fue demasiado fructífera, ya que nos llevó hacia una nueva ola de pandemia que se ha alargado casi dos meses con los hospitales al límite. Con este precedente, podríamos pensar que no es el momento de salvar la próxima festividad, pero la situación es distinta. 

La fatiga pandémica que nos afecta tanto a personas como a empresas debe coger aire. Los datos epidemiológicos están relativamente bajo control y, de momento, no se divisa cuarta ola. Además, la campaña de vacunación está en marcha y se está protegiendo a las personas más vulnerables al covid-19. Este escenario no es el mismo que había en diciembre y, por tanto, todo parece indicar que se puede dar paso a la actividad económica.  

La afectación de covid-19 en empresas

Un año después del inicio de la pandemia, las pymes están fuertemente afectadas, y es que un 63% de ellas han sufrido una reducción de media del 35% en su facturación. Además, un tercio tienen problemas de liquidez y de tesorería y un 20% han tenido que frenar su actividad durante 2020. 

La restauración y la hostelería son los sectores más afectados durante el año de pandemia, con el 40% de sus empresas paradas. Es necesario dar aire a lo que supone el 20% del PIB de nuestro país

De acuerdo con las restricciones impuestas, la restauración y hostelería son los sectores más afectados, ya que el 40% de las empresas han parado totalmente su actividad. En aquellas que todavía mantienen actividad, la facturación se ha hundido un 90% y ha sido necesario despedir de forma temporal o permanente el 87% de los trabajadores. En esta situación, es necesario empezar a dar aire, ahora que se puede, a lo que supone el 20% del PIB de nuestro país: el turismo. 

Esta es, también, la estrategia que el Govern de la Generalitat parece querer aplicar y con la que se permitirá la movilidad por el territorio catalán durante Semana Santa. Aun y así, no debemos que estamos inmersos en una emergencia sanitaria y cabe poner en equilibrio salud y economía. 

Los próximos meses

La apertura parcial que viviremos las próximas semanas puede ser un primer paso en relación con lo que viviremos los próximos meses. La campaña de vacunación está directamente relacionada con la velocidad de la recuperación económica y, por este motivo, todos los esfuerzos deben centrarse en vacunar, vacunar y vacunar. Esta recuperación deberá ir acompañada de fortaleza en el ecosistema empresarial. Si se recupera la normalidad, pero han cerrado el 30% de las empresas, la recuperación será mucho más lenta. De este modo, cabe frenar el 20% de empresas cerradas durante la crisis y evitar desde el Govern que este porcentaje aumente, asegurando que haya los recursos necesarios para dicha recuperación.

Empezar la recuperación con menos empresas activas de las actuales tendría un coste a largo plazo mucho más elevado que endeudarse ahora para favorecerlas. Hay que frenar el 20% de empresas cerradas y evitar que el porcentaje aumente

El paquete de medidas por valor de 11.000 millones de euros aprobado recientemente por el gobierno del Estado es un paso más. También cabe plantear cómo se financiarán todas estas ayudas, teniendo en cuenta que la deuda pública se aproxima al 120% del PIB. Este debate, sin embargo, lo tendremos más adelante, cuando podamos salir de la situación vigente. Y es que llegar al inicio de la recuperación con menos empresas activas de las actuales tendría un coste a largo plazo mucho más elevado que si ahora nos endeudamos para favorecerlas. 

A las puertas de Semana Santa, hay que dar aire a todos los sectores afectados, siempre con todas las medidas de seguridad. Esta semilla es el primer paso de cara a la anhelada vuelta a la normalidad y la prueba de fuego para el verano. Si las medidas planteadas funcionan durante las próximas semanas, podremos comenzar a pensar con garantías que se podrá salvar el verano. Un hecho impensable hace tan solo tres meses. ¿Por qué no soñar con un verano de viajes, cenas y conciertos? 

Ahora bien, antes de este escenario, un mensaje claro: este verano que ya podemos empezar a soñar traerá recuperación económica. Pero para llegar a él, antes se necesitan ayudas y acelerar la vacunación. Estas son las prioridades y hay que darse prisa.​