Reutilizar la pandemia para ser más sostenibles


Carles Pont

Mercè Roca Puigvert
Directora del Master of Science in International Business

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La pandemia ha causado un retroceso en la gestión de los residuos de plástico y de los alimentos para un futuro sostenible

caixes delivery

Las fiestas tan atípicas que hemos vivido este invierno no nos han librado de las montañas de basura acumuladas en los contenedores y de los desechos de todo tipo abandonados en las aceras de las calles y espacios abiertos de nuestra ciudad. Por el contrario, junto al incremento de las compras asociadas a la Navidad, varios factores han causado un aumento de desechos y, en general, han agraviado el impacto del consumo sobre el medio ambiente. Este análisis nos debería ayudar a reflexionar e impulsar la búsqueda de modelos más sostenibles, con toda urgencia, convirtiéndose en un propósito prioritario del nuevo año que empezamos. 

Repensar los modelos actuales

Según muestra el Atlas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial en la dimensión 12 –que hace referencia al consumo y producción responsables–, la pandemia ha causado un retroceso por lo que respecta a la gestión de los residuos de plástico y de los alimentos para un futuro sostenible. Este fenómeno no se debe solo al uso de material de protección sanitaria de un solo uso. Y es que, aunque la gestión de los residuos asociados al uso de mascarillas, guantes y otro tipo de material sanitario –especialmente hospitalario– es mejorable, estos desechos se han convertido, en cierta medida, en inevitables. Y todos esperamos que sea transitorio. Toquemos madera.

El uso de paquetería y el despliegue logístico que ha implicado la entrega a domicilio por el auge de la compra en línea de los últimos meses ha conllevado más contaminación, especialmente, por las emisiones generadas en la “última milla”

Como factor adicional, el confinamiento y la prudente elusión de aglomeraciones han potenciado el auge de una tendencia ya en alza en los últimos años: la compra en línea de productos de todo tipo. En la encuesta del CIS de octubre sobre los efectos del coronavirus, un 45,6% de los encuestados declaró haber aumentado su consumo de productos a través de Internet. Se prevé que, a pesar de la caída de vendas en sectores donde el comercio electrónico estaba consolidado como las aerolíneas o agencias de viajes, el crecimiento de este tipo de consumo en España se situará, en 2020, muy por encima del 21,4% que experimentó en 2019, cuando representaba un gasto de 2.076 euros per cápita anuales (según el informe de ONTSI). Este modelo de compra, aunque prescinde de las tiendas físicas, tiene un impacto medioambiental agregado superior que, principalmente, se debe al incremento del uso de paquetería y del despliegue logístico que implica su distribución a domicilio con un aumento de la contaminación –especialmente por las emisiones generadas en lo que en logística se llama “última milla”.

2021: cambio de mentalidad

Por otro lado, las restricciones impuestas a bares y restaurantes han impulsado la compra de comida y bebidas para llevar, envueltas con diversidad de materiales no  reutilizables. En Europa, los desechos generados por comida para llevar supera las 20.000 toneladas anuales y representa un problema creciente. Tanto, que a partir de 2021 se ha prohibido la comercialización de plásticos de un solo uso. La solución pasa no solo por la utilización de material reciclado o reciclable potenciando, entre otras alternativas, la substitución de bolsas de plástico por papel reciclado, la aceleración de su biodegradabilidad o el retorno a la tradicional bolsa de la compra, sino también por un cambio de mentalidad –tanto de los consumidores como de los comercios– para reducir el consumo material y para encontrar alternativas innovadoras de reutilización, focalizadas en paliar esta grave problemática. 

La reducción de movilidad, la potenciación del teletrabajo o la posibilidad de hacer un replanteamiento del modelo turístico son algunos de los cambios derivados del covid-19 que merecen especial atención

No debemos desfallecer, saber ver la botella medio llena y aprovechar las oportunidades que ofrece el hecho de enfrentarnos al reto de la sostenibilidad con optimismo sin desatender sus tres vertientes –ambiental, social y económica– también en tiempos de pandemia. Más allá de los fondos de recuperación que lleguen con el programa Next Generation EU estrechamente ligados a la sostenibilidad y la economía circular, la crisis de covid-19 ha traído efectos colaterales positivos que deberemos mantener. La reducción de la movilidad, la potenciación del teletrabajo o la posibilidad de hacer un replanteamiento del modelo de ciudad y del sector turístico son algunos de los cambios que merecen especial atención. Y no solo esto, sino que la pandemia nos deja algo más importante: nos ha hecho más conscientes de la enorme interdependencia social y de la responsabilidad que ciudadanos, empresas y administraciones compartimos para hacer que nuestro entorno sea saludable y seguro. Debemos aprovecharlo. 

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