Management y Humanidades: una aportación a la ética empresarial

Salvador Estapé
Vicedecano de Profesorado en la UPF-BSM
Josep Maria Galí
Vicedecano de Executive Education en la UPF-BSM

¿Qué tiene que ver el Management con la filosofía? A simple vista casi nada. O casi todo. Podría parecer que el énfasis del Management en la acción no encaja con el pensamiento filosófico. Sin embargo, la filosofía tiene mucho que ofrecer al aprendizaje de la gestión. 

¿Qué tiene que ver el Management con la filosofía? A simple vista casi nada. O casi todo. A primera vista el énfasis del Management en la acción parece que no encaja con el pensamiento filosófico. Sin embargo, la filosofía tiene mucho que ofrecer al aprendizaje de la gestión. Cuando tomamos una decisión es recomendable pensar antes. La filosofía nos entrena no solo a encontrar respuestas no evidentes a primer golpe de vista, sino también a cuestionarnos la validez de nuestras preguntas. Cuando le decimos a un compañero de trabajo “no pierdas el tiempo en esto que es una idiotez” estamos diciendo algo de una profundidad que ni nosotros mismos somos capaces de aprehender…si no somos un poco filósofos. En primer lugar, le decimos que lo que él cree relevante no lo es, y no lo es teniendo en cuenta que las acciones deben reportarse a unas finalidades comunes que son de interés para la empresa. Y lo adornamos con algo que suena a palabrota, pero no lo es. “Idiotikos” en griego antiguo era aquél que no se ocupaba del bien común y se replegaba en su bienestar individual o familiar sin preocuparse de la polis, de lo de todos. La filosofía es querer saber y entender, y a medida que queremos sabemos y aprendemos. Y nada mejor para tomar decisiones que un sabio prudente, adornado con las virtudes cardinales, o un poco de ética, como veremos en este artículo.

Uno de los puntos de encuentro entre la filosofía y el management está en el campo de la ética empresarial. Este tema, a menudo multidisciplinar, ha ido ganando protagonismo en los estudios sobre management, especialmente desde la crisis financiera global, y la mayor toma de conciencia de las empresas por temas sociales y medioambientales. Sin embargo, aún hoy son pocas las escuelas de negocio que integran la filosofía y las humanidades en sus áreas académicas y en su oferta docente. La UPF Barcelona School of Management ofrece un postgrado en sobre Ética y RSC, así como una asignatura transversal en varios de sus masters sobre ética y sostenibilidad, un curso executive corto sobre ética empresarial a través del cine.

Así pues, la ética empresarial y otras materias vinculadas a la filosofía son de gran valor para completar una formación en management. La filosofía nos ayuda a ver las cosas desde prismas diferentes y a aplicar el pensamiento crítico. Ahora bien, un curso de ética empresarial o de filosofía del Management no sirve sólo ni principalmente para encontrar comportamientos poco éticos en la práctica empresarial, es útil para ayudarnos a ver problemas y oportunidades que antes no veíamos.

La ética consiste en las normas de comportamiento a las que nos aferramos en nuestra vida personal y profesional. Establece los niveles de honestidad, empatía y confiabilidad y otras virtudes por las cuales esperamos identificar nuestro comportamiento personal y nuestra reputación pública. En nuestra vida personal, nuestra ética establece normas para las formas en que interactuamos con la familia y los amigos. En nuestra vida profesional, la ética guía nuestras interacciones con los clientes, los colegas, empleados y accionistas.

Si nos preocupamos por la ética en nuestra vida personal también lo deberíamos hacer en la profesional. Por ejemplo, nos podemos preguntar qué significa el éxito para nosotros, cómo saber que lo hemos logrado o cómo lo podemos medir en términos de riqueza, estatus, poder o reputación.  Si, por ejemplo, nos preocupa la reputación, la opinión de los colegas del trabajo o la buena opinión que tenemos de nosotros mismo, la ética nos ayuda a guiarnos la toma de decisiones y en cómo alcanzar nuestros objetivos.

Cada vez que pensamos en el comportamiento que se espera de nosotros en nuestra vida personal y profesional, estamos entablando un diálogo filosófico con nosotros mismo. Y lo hacemos con el objetivo de fijar unos estándares de comportamiento, es decir, una ética. Por ejemplo, a la hora de decidir si decimos siempre la verdad a nuestros clientes y accionistas. Y, caso de no hacerlo, cuáles serían las razones para no hacerlo. También podemos decidir no defraudar ni engañar a nuestros socios, o decidir, que la consecución de beneficios no sea nuestro único objetivo.

Por lo tanto, vemos cómo tener éxito en el trabajo puede ir bastante más allá de simplemente ganar dinero u obtener una promoción laboral. También puede significar tratar a nuestros empleados y a nuestros clientes con honestidad y respeto. Puede incluso provenir del sentimiento de orgullo que sintamos al participar en transacciones honestas, no sólo porque la ley nos lo exija, sino porque nos lo exigimos a nosotros mismos. Y de este modo saber que el beneficio obtenido no proviene de un trato injusto. Por lo tanto, la ética empresarial guía la conducta por la cual las empresas y sus agentes respetan la ley y respetan los derechos de sus stakeholders, particularmente sus clientes, empleados y la comunidad y el medio ambiente.

.