Inversiones de impacto: las personas y el planeta en el centro

Ramon Bastida

Doctor en Contabilidad y Auditoría, profesor y vicedecano de Transferencia de Conocimiento en la UPF Barcelona School of Management

 

En la crisis del COVID-19 nos ha recordado la importancia de destinar recursos a sectores clave de nuestra sociedad y de invertir en investigación y desarrollo para poder afrontar los retos actuales y futuros. 

La crisis del COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia de destinar recursos económicos a sectores clave de nuestra sociedad, como el sector sanitario, el sector de atención a las personas, o el sector educativo, entre otros. También ha servido para recordarnos la importancia de invertir en investigación y desarrollo para poder afrontar los nuevos retos actuales y futuros.

En este contexto expcepcional que estamos viviendo, los gobiernos, las empresas y la sociedad en general, han sido capaces de movilizar grandes sumas de dinero para luchar contra el COVID-19. Además, cómo apuntábamos en un artículo anterior, un gran número de empresas han sido capaces de adaptar sus actividades para contribuir a superar esta situación crítica. Sin duda, esta es una notícia muy positiva, pero es importante que esta capacidad de movilización de recursos hacía organizaciones y actividades con impacto social pueda mantenerse en el tiempo. En este sentido, las inversiones de impacto son un instrumento que tiene las características adecuadas para cumplir con este objetivo.

El Global Impact Investing Network (GIIN), que es la red más importante de inversores de impacto a nivel internacional, define las inversiones de impacto como una estrategia de inversión que persigue producir un impacto positivo y medible en la sociedad y el medioambiente, a la par que generar un retorno financiero con el inversor. La inversiones de impacto pueden definirse como un tipo de inversión híbrida entre las inversiones convencionales que básicamente buscan obtener una rentabilidad económica, y la filantropía que busca obtener un impacto social.

Estudios realizados por GIIN y bancos de inversión como Merrill Lynch[1], han demostrado que la rentabilidad económica obtenida por los inversores de impacto, puede llegar a ser similar al que ofrecen las inversiones convencionales con un nivel de riesgo equivalente. Aunque, la mayoría de los inversores de impacto están dispuestos a sacrificar una parte de esta rentabilidad económica para obtener un impacto social o mediambiental más elevado. La medición y la rendición de cuentas en relación con la generación del impacto social o medioambiental es el principal factor diferencial de las inversiones de impacto respecto a las inversiones tradicionales y a la filantropía. En estos últimos años, han surgido diferentes iniciativas y herramientas que promueven la medición del impacto social y mediambiental de las organizaciones, y que suponen una fuente de información y datos para los inversores de impacto. Algunas de estas herramientas o metodologías utilizadas son el valor social integrado, el SROI, el balance social, el B Impact Assessment, entre otras.

A través de la inversión de impacto, el capital privado invierte en empresas que tienen a las personas y al mediambiente en el centro de su misión y de sus actividades. En 2015, la Organización de Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 sobre el desarrollo sostenible, compuesta por 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS), que constituyen un marco de referencia importante para los inversores de impacto. En línea con los ODS, los inversores de impacto apuestan por empresas que desarrollan actividades transformadoras, como por ejemplo[2]:

  • Producción y consumo sostenible en ámbitos como la agricultura, la moda, el urbanismo o la logística
  • Desarrollo de tecnologías que ayudan a reducir la emisión de CO2 o que generan soluciones de economía circular y energía limpia.
  • Desarrollo de productos o servicios que contribuyen a mjorar la vida de personas con discapacidad, personas mayores, parados de larga duración, jóvenes en riesgo de exclusión, o migrantes entre otros.
  • Desarrollo de herramientas que mejoran la salud, la educación y el bienestar de las personas.

Un ejemplo de este tipo de empresas es el estudio de diseño La Casa de Carlota & Friends. Sus servicios principales son las campañas de promoción, publicidad y embalaje. Desde su creación ha desarrollado proyectos para importantes empresas privadas nacionales y multinacionales, y para entidades del sector público. La Casa de Carlota es una empresa donde además de diseñadores profesionales y estudiantes de las escuelas de arte, trabajan personas con discapacidad intelectual. La principal diferencia radica en el hecho de que esta empresa contrata a personas con discapacidades por su talento creativo y la visión del mundo singular.

La Casa de Carlota constituye un caso de éxito de financiación mediante inversiones de impacto. La empresa tiene la certificación B-Corp desde el año 2015. El certificado B-Corp acredita a las empresas que desarrollan una actividad sostenible, y que comparten unos principios y valores de respeto al medioambiente y transformación social. En el año 2016, el equipo directivo decidió realizar una ampliación de capital para afrontar la fase de crecimiento de la empresa con garantías. Con este fin, presentaron su proyecto a la fundación Ship2B, situada en Barcelona, y dedicada a la aceleración de proyectos empresariales de alto impacto social, y obtuvieron los recursos necesarios a través de diferentes inversores de impacto que acudieron a la ampliación de capital.

Las inversiones de impacto representan una innovación importante en el modelo de financiación de las organizaciones que desarrollan actividades centradas en las personas y en el planeta. Para estas empresas suponen una oportunidad de crecimiento y escalabilidad de sus actividades e impacto, de diversificar su modelo de financiación para mejorar su autonomía financiera, y de asegurar su sostenibilidad en el tiempo.

Notas: 

[1] GIIN (2017). “Annual Impact Investor Survey”. The Global Impact Investing Network. https://thegiin.org/research/publication/annualsurvey2017

Snider, A. (2016). “Impact Investing. The Performance Realities”. Merrill Lynch. https://mlaem.fs.ml.com/content/dam/ML/Articles/pdf/ml_Impact-Investing-the-Performance-Realities-Whitepaper.pdf

[2] Moncada, J. (2020). La inversión de impacto social. Empresa global.  Disponible en: http://www.empresaglobal.es/EGAFI/contenido/1979152/1601149/la-inversion-de-impacto-social.html?bol=1816694-202006011727

Publicaciones relacionadas:

Magomedova, N., Carreras, Ll. & Bastida-Vialcanet, Ramon (2020) “La innovación aplicada a la financiación de las empresas de economía social. El caso de las inversions de impacto”, CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa. (Descargar artículo).

Magomedova, N. & Bastida, R. (2019) “La Casa de Carlota: a studio where the diversity wins”. Entrepreneurship Education and Pedagogy, vol. 2 (4), pp. 350-362. (Acceso al resumen del caso; consultar con los autores para disponer del caso completo).

Bastida, R. (2018) “Les inversions d’impacte (impact investments): Anàlisi de les inversions que generen valor econòmic, social i mediambiental”. Nota tècnica. Fundació Roca i Galès i Associació Catalana de Comptabilitat i Direcció (ACCID). (Descargar nota técnica).

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