Ideas radicales para tiempos difíciles

Salvador Estapé
Profesor de la UPF Barcelona School of Management
Vicedecano de profesorado

En tiempos difíciles, crece la oposición ante las soluciones basadas en los mercados. Se culpa al capitalismo de las desigualdades crecientes y el estancamiento del crecimiento. Sin embargo, rara vez se plantean alternativas convincentes.  

Estamos ante una nueva crisis económica y de nuevo se alzan voces críticas contra el actual sistema económico capitalista. Y no sin motivo, viendo como nos muestra su cara más descarnada, por ejemplo, en cuestiones como el suministro de material sanitario: quien más y mejor paga; más tests y mascarillas. Y quien no puede pagar, tiene que esperar.

En tiempos difíciles, más que nunca, crece la oposición ante las soluciones basadas en los mercados. Se culpa al capitalismo de las desigualdades crecientes y el estancamiento del crecimiento. Sin embargo, rara vez se plantean alternativas convincentes. 

Se hacen vagas llamadas (a menudo más retóricas que prácticas) a "repensar" o "reformular" el capitalismo. ¿Hay que confiar más en los mercados? ¿Debe tener el Estado un rol más activo? ¿Debemos perseguir una economía más moral?

Al respecto, me gustaría comentar aquí el libro Radical Markets, publicado hace un par de años, y que está llamado a formar parte esencial del debate sobre los problemas mundiales actuales y de futuro. Si bien, sus autores, Eric Posner y Glen Weyl, defienden, como manera de conseguir más igualdad y prosperidad, ideas basadas en los mercados, en realidad son ideas radicalmente nuevas[1].

Según estos autores el problema actual se debe a la falta de ideas. Ni desde posturas pro mercado (que podríamos situar a la derecha del espectro político) ni desde posturas que defienden un rol más activo del Estado (a la izquierda del espectro) encontramos nada nuevo. Ninguno de los argumentos de unos y otros suponen reformas atrevidas. En cambio, los autores del libro nos proponen abrir la mente hacia rediseños radicales de los mercados.

Los autores parten de la base de que los mercados son la mejor manera de organizar la sociedad. Pero, ¡cuidado! Sus propuestas se alejan de los fundamentalistas de mercado. Es más, incluso, a veces pueden estar en radical confrontación porque, como bien dice el subtítulo del libro, el objetivo es subvertir el sistema capitalista actual. En algunos casos, llegan a atacar la propiedad privada.

Posner y Glen Weyl cogen de la derecha la defensa de mercados puros, fuertes, y en expansión. Pero contraponen al fundamentalismo de mercado el radicalismo de mercado, es decir, el propio compromiso de los autores en comprender, reestructurar y mejorar los mercados desde sus mismas raíces. Con la izquierda comparten la idea de que la organización social existente genera desigualdades injustas y obstaculiza la acción colectiva. Pero consideran que la izquierda falla por su excesiva dependencia del poder discrecional de las élites burocráticas del Estado para solucionar los males sociales.

Los mercados radicales que Posner y Glen Weyl imaginan son arreglos institucionales que permiten que los principios fundamentales de asignación en base a los mercados operen plenamente. Para ellos la subasta sería la quintaesencia de un mercado radical. De hecho, el libro está dedicado a William S. Vickery (Nobel 1996) quien en su artículo Counterpeculation, Auctions and Competitive Sealed Tenders estudió por primera vez el poder de las subastas para resolver problemas sociales de gran calado y contribuyó a fundar el campo de la economía llamado "diseño de mecanismos".

Las ideas no han seguido el ritmo de la crisis. Esta crisis nos llevará de nuevo el debate "Estado versus Mercados" y habrá que debatir sobre qué tipo de mercados y sociedad queremos.

Las ideas, creen los autores, no han seguido el ritmo de la crisis. Y en busca de ideas, el libro gira la mirada hacia los padres fundadores de la organización social moderna: economistas y filósofos radicales de finales de siglo XVIII y siglo XIX. Nos recuerdan como estos pensadores, si bien vivían en un mundo muy diferente al nuestro, se enfrentaban a retos similares. Los pensadores radicales desarrollaron nuevas ideas que terminaron desempeñando un papel muy destacado tanto en la evolución de nuestro sistema económico moderno, basado en el mercado, como de la democracia liberal. En opinión de estos pensadores, el problema era que los privilegios aristocráticos suponían una restricción para los mercados. Su objetivo era liberar los mercados del control de los monopolios feudales, crear sistemas políticos que respondieran al sentimiento popular y fueran capaces de resolver los conflictos internos, y establecer un sistema interno de cooperación que beneficiara a la población en general y pusieran límites a las élites tradicionales. Este es precisamente el tipo de movimiento que hay ante las actuales crisis.

Su solución para la crisis económica es expandir los mercados de manera radical. Los autores lo hacen a través de diversas propuestas concretas en los ámbitos económicos, sociales y políticos. Desde propuestas políticas para crear un mercado de mano de obra emigrante más eficiente y sostenible hasta poner límites a los grandes grupos financieros. En efecto, nos recuerdan que la concentración de la propiedad en EEUU en manos de un pequeño número de grandes inversos disminuye la competencia. Y proponen que los inversores institucionales tengan restringida a un máximo del 1% la participación de compañías en el mismo mercado.

La crisis nos llevará de nuevo el debate "Estado versus Mercados", pero también habrá que debatir sobre qué tipo de mercados queremos. El trabajo de Posner y Glen Weyl es un obra provocativa y brillante, a veces futurista y alocada, pero, siempre, estimulante. Sin dudas un libro que hace pensar. Vale la pena leerlo en tiempos de pandemia.

 [1] Eric A. Posner & E.Glen Weyl, Radical Markets, Princeton University Press, 2018

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