Recuperación empresarial y pandemia: gestión de expectativas


Eva Lordán

Eva Lordán Arias
Profesora en el Área Académica de Personas y Organización UPF-BSM
Doctora en Psicología de la Educación con mención internacional

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Conscientes de que aún queda recorrido en esta contienda, las empresas deben centrarse en la gestión del capital humano y sus potencialidades

expectatives empresarials

A diez meses del inicio de la pandemia de covid-19, nos encontramos en el periodo inicial de administración de vacunas para la inmunización de la población. Este era un momento esperado y esperanzador sobre el que el mercado laboral ha generado sus expectativas de recuperación. 

Si hace unos meses, cuando aún no se veía la llegada de la vacuna y la desconfianza en esta era notable, más del 60% de los empresarios consideraba que la recuperación económica podía llegar en 2022, con la llegada de la vacuna las expectativas aumentaron, considerando que 2021 sería el año de la salvación. 

En este contexto, debe apostarse por la digitalización, el desarrollo de la productividad esperada y la gestión inteligente del talento

Aún y así, podían persistir riesgos que empañarían la pronta salida de esta crisis. Sin ir más lejos, las festividades navideñas y la logística han venido complicando la vacunación en pleno periodo de repunte del virus. En este marco, y pese a que el Banco de España ha mejorado sus previsiones de crecimiento y empleo para 2021, se sostiene que la economía española no recuperará los niveles de actividad previos a la pandemia antes de 2023. 

Retos por afrontar y factores de ralentización

Entre los factores destacados para la recuperación y el crecimiento empresarial en estas condiciones, parece apostarse por la capacidad de las empresas de digitalizarse, por contar con las materias y suministros necesarios para el desarrollo habitual de la productividad esperada, y por gestionar de manera inteligente el talento. Cabe tener presente algunos detalles: 

  • El ritmo de vacunación no está siendo el esperado: La OMS cifra una inmunidad de grupo en alrededor de un 70% de la población. El Gobierno vaticinaba que a finales del próximo verano podía alcanzarse esta cifra. No obstante, en las últimas semanas, tan solo el 0,15% de la población española está vacunada con la pauta completa (Ministerio de Sanidad, 2021). 
  • ¿Cuándo será vacunada la población activa?: No se conoce una fecha estimada, pero sí se sabe que no está siendo de los primeros colectivos en vacunarse, sino que se sitúa en la tercera y última fase del periodo de vacunación. Esto demora la vuelta a cuál sea la normalidad que nos espera tras la pandemia. 
  • Vacunación voluntaria: Según se desprende del último barómetro realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un 40,5% de la población se muestra favorable a vacunarse sin más condición y un 23,6% se vacunaría solo si contase con ciertas garantías. 
  • La eficacia de la vacuna: Por el momento, los ensayos solo han demostrado la eficacia contra la enfermedad (no contra la infección o transmisión).  
  • Adaptación del mercado laboral: Las empresas no nos estamos digitalizando bien. Digitalizarse no significa introducir tecnología por doquier o desarrollar las propias funciones a distancia haciendo uso de la tecnología, sino diseñar, comunicar e implementar de manera progresiva una estrategia de incorporación de herramientas digitales ajustada a las necesidades actuales y de futuro de cada empresa. 
  • Impacto internacional: La descoordinación entre países, la restricción de la movilidad o la interrupción intermitente de cadenas de suministros y de distribución a nivel internacional dificulta y frena el movimiento de personas, bienes, materias y mercancías.

La covid-19 ha tensado el sistema y ha puesto en evidencia algunas de sus carencias. No obstante, siendo realistas para poder hallar estrategias ajustadas para avanzar a partir de la situación actual, esta crisis también ha hecho visible la oportunidad de generar una nueva cultura organizacional siempre que se gestione adecuadamente. 

Convertir la crisis en oportunidad

Las empresas se encuentran ahora ante la oportunidad de redefinirse, aprovechando el valor de la experiencia vivida en estos últimos meses gracias al aporte de talento y capacidad de adaptación de las personas que forman cada organización. Para ello, siendo conscientes de que aún queda recorrido en esta contienda, lo mejor que pueden hacer las empresas es centrarse en actuar respecto a lo que sí pueden controlar; entre ello, la adecuada gestión de su capital humano y sus potencialidades. ¿Cómo hacerlo?

  • Abandonar la excesiva prisa por crecer. Redefinir el modelo de negocio y/o de gestión para que pueda continuar resultando estable y funcional manteniendo la constante de considerar a las personas en el centro.
  • Atender a otras posibles crisis. Las que no se ven y que están emergiendo con fuerza como la desestabilización del bienestar emocional de las personas que repercute en la calidad y productividad de la organización. 
  • Generar un clima positivo. Respeto y confianza. Las personas que conforman la organización deben poder expresarse sin miedos ni prejuicios.
  • Crear espacios de comunicación. Explorar cuáles son las expectativas, necesidades e incertidumbres de las personas que trabajan en la empresa. Escucharlas de forma activa para ajustarlas con las de la empresa.
  • Conocer los talentos y potencialidades. Generar procesos de creación de ideas para aprovecharlas en pro del avance de la organización. 
  • Confiar en las personas. Demostrárselo ofreciendo más oportunidades de participación y libertad para generar propuestas, tomar decisiones y asumir nuevos retos. 
  • Apoyar a las personas. De cuantas maneras sean necesarias y la empresa pueda asumir para contribuir a la consecución de los objetivos de la organización, que también son parte de sus objetivos.  

El pensamiento colectivo ofrece espacios mentales compartidos en los que, partiendo de una representación ajustada de la situación actual, pueden surgir propuestas interesantes para la transformación de elementos vinculados a la cultura, la actividad, la estructura, el clima y/o la productividad en la empresa y que pueden acabar suponiendo un acierto para el avance positivo hacia la adaptación y la recuperación progresiva en el tiempo, encontrando un balance entre tanta agilidad como los cambios que nos trae esta pandemia parecen requerir y la necesidad de tiempo sostenido, sustentado y compartido que requieren los procesos de aprendizaje y transformación significativa y funcional.

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