Epidemiología de campo, un requisito básico para el control de las epidemias

Fernando G. Benavides
Director del Máster y Postgrado en Salud Pública de la UPF y UPF-BSM
Investigador del Centro de Investigación en Salud Laboral (CiSAL: UPF-IMIM)

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En estos seis meses de pandemia de COVID-19, que ya parecen una eternidad, hemos aprendido a valorar la importancia de la epidemiología y salud pública como parte del sistema sanitario cuyo objetivo es la prevención.

En estos seis meses de pandemia de COVID-19, que ya parecen una eternidad, hemos aprendido muchas cosas. Entre ellas, a valorar la importancia de la epidemiología y salud pública, que como parte del sistema sanitario tiene como objetivo fundamental la prevención. Al mismo tiempo hemos comprobado que es la parte posiblemente menos desarrollada del conjunto de nuestro sistema sanitario. Lo que puede explicar, al menos parcialmente, la dificultad manifiesta que volvemos a comprobar estos días para controlar la segunda onda de la pandemia. 

Efectivamente, uno de los puntos más débiles de la respuesta a la COVID-19 está siendo la identificación de casos y sus contactos estrechos (menos de 2 metros más de 15 minutos) para su aislamiento y seguimiento. Un objetivo esencial para controlar la cadena de transmisión del virus. Así pues, una vez aplanada la curva de la pandemia, tras un esfuerzo enorme de los servicios sanitarios, especialmente de los hospitales, los servicios de epidemiología de los departamentos o agencias de salud pública deben continuar, ahora en primera línea, con la inmensa tarea de identificar tempranamente los casos y estudiar sus contactos para mantener baja la curva epidémica, y así empezar a aplanar la curva de la crisis económica. Hay que repetirlo una y varias veces, economía y salud son dos objetivos mutuamente compatibles. El desempleo, que puede llegar al 20% este final de año, es la principal amenaza inminente para la salud de las personas. Un empleo decente es la principal “vacuna” frente a las desigualdades sociales en salud que existen y que parece se incrementarán.

 El esfuerzo de rastreo de casos y contactos, que es responsabilidad de la administración sanitaria a través de sus servicios de vigilancia epidemiológica, constituye el complemento necesario para las personas.

El esfuerzo de rastreo de casos y contactos, que es responsabilidad de la administración sanitaria a través de sus servicios de vigilancia epidemiológica, constituye el complemento necesario para que las personas, individualmente, se sientan acompañadas en el cumplimiento de las normas de higiene, distancia física, uso de mascarilla, y el cumplimiento del aislamiento y la cuarentena. La primera, responsabilidad de la administración, y la segunda, responsabilidad individual, son medidas que se refuerzan y complementan para mantener el virus bajo control hasta la llegada de la vacuna. Para exigir desde la autoridad sanitaria que los ciudadanos cumplan las medidas individuales de prevención, la administración debe cumplir con la suya de vigilancia epidemiológica.

Con la finalidad de formar personas con competencia para llevar acabo actividades de epidemiología de campo, la UPF Barcelona School of Management organiza estos días el curso titulado Epidemiología de campo, la experiencia de la COVID-19, cuyo objetivo es aprender sobre los principios teóricos y operativos de la epidemiologia de campo, especialmente aplicada a la investigación de brotes y control de enfermedades transmisibles. El curso está dirigido por el Dr. Pere Godoy, responsable del Servicio de Vigilancia Epidemiológica y Respuesta a Emergencias de Salud Pública en Lleida y Alt Pirineu y Aran del Departamento de Salud, de la Generalitat de Catalunya, actualmente presidente de la Sociedad Española de Epidemiología, y el Dr. Joan A. Caylà, presidente de la Fundación de la Unidad de Investigación en Tuberculosis de Barcelona, y hasta el 2017 responsable del Servicio de Epidemiología de la Agència de Salut Pública de Barcelona, Ajuntament de Barcelona. Además, participan profesores del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, Universitat Oberta de Catalunya y de los Servicios de Epidemiología de diversas Comunidades Autónomas.

La evidencia ya disponible, basada en la comparación de las medidas adoptadas en diferentes países y ciudades, como por ejemplo Madrid y Nueva York, nos muestra que para evitar un nuevo confinamiento necesitamos personas capaces de identificar y aislar los casos.

Una iniciativa que pretende contribuir a reforzar la actividad preventiva de nuestro sistema de salud, tan necesaria y urgente para hacer frente a la segunda ola de la pandemia. La evidencia ya disponible, basada en la comparación de las medidas adoptadas en diferentes países y ciudades, como por ejemplo Madrid y Nueva York, nos muestra que para evitar un nuevo confinamiento estricto y general, lo que comportaría profundizar aún más en la crisis económica, depende de manera muy importante de la capacidad que tengamos para disponer de personas capaces de identificar y aislar los casos y sus contactos estrechos. A ello quiere contribuir, modestamente, esta iniciativa formativa en epidemiología de campo.  

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