Redes sociales y 14-F: la excepcionalidad es rutina en la política catalana


Carolina Luis Bassa

Guillem Suau
Coordinador académico del Máster en Comunicación Política e Institucional


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Las plataformas sociales obran mayor relevancia en el escenario actual: su uso será la única forma efectiva y segura de interconectar a políticos y ciudadanos sin depender de la intermediación periodística

campanyaxarxes

Tras más de un año desde que el primer caso de covid-19 se detectara en el país y once meses después de que el gobierno aplicara las primeras restricciones a causa de la pandemia, en un contexto de aumento diario de casos e iniciando una campaña de vacunación que no avanza al ritmo esperado, Cataluña se enfrenta por decisión del Tribunal Superior de Justicia (TSJC) a su campaña electoral más atípica. La excepcionalidad de la situación supera incluso a la campaña de 2017 cuando parte de los candidatos electorales se encontraban en prisión como consecuencia del proceso independentista.

En este contexto de restricciones de movilidad y aforo, aunque algunas se han relajado durante la campaña, las redes sociales y los servicios de vídeo en directo como YouTube o Twitch pueden servir como un canal efectivo de comunicación entre los partidos políticos y la ciudadanía. El uso de estas plataformas en el ámbito de la política catalana no es nuevo: en 2017 se constató que Twitter era la plataforma social que otorgaba mayor rendimiento por publicación, es decir, generaba más "me gusta", comparticiones y comentarios a todos los candidatos con la excepción de Carles Puigdemont, que generaba mayor rendimiento en Facebook.

Desde la campaña electoral catalana de 2012, el uso de las plataformas sociales como canales de comunicación política ha experimentado un aumento constante que ha tenido como consecuencia una mayor dedicación y profesionalización de este tipo de comunicación. Tanto es así, que los partidos políticos –al igual que las instituciones públicas– se han convertido en dipositarios y emisores de la información, relegando a los medios de comunicación al rol de verificadores de la misma. Esta sobreexposición mediática ha desvirtuado la política hasta el punto de que los políticos dan más relevancia a la comunicación y el marketing político que a la gestión de lo público.

Únicamente el tiempo dirá si logran innovar, sorprender y atraer a nuevos votantes con estos usos o si, por el contrario, simplemente aparecen más, pero no mejor, en nuestros timelines

En escenarios electorales anteriores, la estrategia de comunicación de los partidos y candidatos en las plataformas sociales estaba supeditada a una estrategia de comunicación global, es decir, los mensajes difundidos a través de social media debían ser coherentes con el tono y el mensaje global de campaña distribuido por los medios de comunicación "tradicionales" y en los actos electorales. De hecho, algunas formaciones políticas usaban fundamentalmente las plataformas sociales como meros amplificadores de sus mensajes emitidos por otros canales de comunicación. Sin embargo, en el actual contexto electoral, la comunicación en redes sociales será la principal vía de difusión de mensajes y, por tanto, marcará la estrategia global de campaña.

A partir de la observación del uso de las plataformas sociales en anteriores campañas electorales, y teniendo en cuenta las necesidades comunicativas generadas por la situación de pandemia, trataremos de establecer una aproximación a los principales usos que los partidos y candidatas y candidatos electorales harán de los social media.

Twitter, la plataforma más utilizada en contextos electorales

El servicio de microblogging de Twitter es por sus características, sencillez de uso, alta capacidad de viralización de contenidos y horizontalidad de las comunicaciones, así como por el público objetivo que se encuentra en la plataforma, perfiles influyentes (académicos, periodistas, políticos...), la plataforma social más usada por el sistema político para comunicarse con la ciudadanía.

El principal uso que se espera que políticos y candidatos den a esta plataforma es emisión de mensajes críticos con otros candidatos o formaciones políticas y mensajes autopropagandísticos. Es decir, mensajes que informen sobre los streamings de sus actos de campaña o sus apariciones en medios de comunicación 'tradicionales'. Otros usos que también serán relevantes serán la amplificación de mensajes que hayan lanzado en medios convencionales como, por ejemplo, en los debates electorales y, en menor medida, remarcar los valores del partido y exponer alguna propuesta electoral.

En el escenario actual en el que, a causa de la pandemia, los ciudadanos van a perder capacidad de interacción a pie de calle con los políticos, sería favorable que el sistema político empleara Twitter como un canal horizontal y multidireccional de comunicación. Es decir, que a diferencia del uso tradicional que han hecho de esta plataforma, interactúen con la ciudadanía y den respuesta a sus comentarios y preguntas. De este modo, estarán aprovechando el potencial comunicativo de Twitter.

Instagram, la sensación de proximidad con la ciudadanía

Instagram es una plataforma eminentemente visual en la que la imagen es el núcleo de la experiencia de usuario y el texto es un mero acompañante de las fotografías y vídeos difundidos. Esta plataforma acostumbra a utilizarse para mostrar el 'backstage' de campaña y, por tanto, mostrar al político tras los focos en un ambiente más íntimo y natural. Una de las claves es la sensación de improvisación, de que la comunicación tenga apariencia de diálogo espontáneo entre el político y el ciudadano. Esto ayuda a generar un vínculo emocional con el electorado que, en definitiva, se puede traducir en una mayor movilización del mismo.

Esta plataforma será más importante que en campañas anteriores, puesto que esta cercanía que ofrece al ciudadano es muy importante en un contexto de aislamiento social y actos de campaña virtuales como el presente. Sin embargo, el formato de vídeos e imágenes pre o post acto de campaña en que se mostraba el lado "íntimo" del candidato se deberá rediseñar. Será interesante ver qué plantean las diferentes formaciones y candidaturas en esta plataforma.

Facebook, como altavoz de otros canales de información

A pesar de ser la plataforma con mayor número de usuarios, el sistema político, en general, no ha comunicado de forma eficiente en Facebook. Actualmente es una plataforma que pierde atención de usuarios, ya que cada vez pasan menos tiempo en ella y, por eso, probablemente los partidos no den excesivo protagonismo a esta plataforma y la empleen como un amplificador de sus mensajes en otros medios.

Finalmente, se debe tener en cuenta que, en comunicación política, como en otros ámbitos, los Estados Unidos marcaran tendencias que posteriormente son acogidas en el mundo occidental. Plataformas como Tik Tok serán también destacadas para atraer al votante joven mediante un contenido más desenfadado y menos politizado, cercano al politainment. Será interesante observar también si otros medios como los videojuegos (Alicia Sánchez Camacho ya diseñó uno para su campaña en 2010) tras el éxito de la partida en directo a Among Us de Alexandria Ocasio-Cortez tendrán su espacio en la campaña electoral.

Si algo es seguro es que, en esta campaña marcada por el contexto de pandemia, constataremos un auge en el uso de los cibermedios por parte del sistema político. Sin embargo, únicamente el tiempo dirá si logran innovar, sorprender y atraer a nuevos votantes con estos usos o si, por el contrario, simplemente aparecen más, pero no mejor, en nuestros timelines.