“La era de la energía barata y abundante se está acabando”

Antonio Turiel, científico y divulgador
Antonio Turiel, científico y divulgador
  • El científico y divulgador Antonio Turiel presenta con el JHU-UPF Public Policy Center y la UPF-BSM el estudio La crisis de la energía en el mundo de hoy: análisis del World Energy Outlook 2021

 

“La era de la energía barata y abundante se está acabando”, esta ha sido la advertencia del científico y divulgador del CSIC, Antonio Turiel, en la presentación del estudio La crisis de la energía en el mundo de hoy, organizada por la Johns Hopkins University - Pompeu Fabra University Public Policy Center (JHU-UPF Public Policy Center) en la UPF Barcelona School of Management (UPF-BSM).

Este es el primer acto de la nueva etapa del JHU-UPF Public Policy Center con la UPF-BSM y que ha abierto con las palabras de David Sancho, Vicerrector adjunto al Rector de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), quien ha subrayado que “es muy importante el debate alrededor de las políticas públicas y la colaboración entre universidades. El JHU-UPF Public Policy Center abre un marco de debate sobre las mejores políticas para abrir vías de mejora en contextos de alta complejidad. La UPF tiene una visión de futuro de abordar los problemas sociales y políticos desde la perspectiva del planetary wellbeing. Esta visión es una buena forma para afrontar problemas tan complejos como el que tratamos hoy y el JHU-UPF Public Policy Center es un claro ejemplo de esto”.

También ha intervenido el Director General de la UPF-BSM, José M. Martínez-Sierra, quien ha dicho que “es un honor que nuestra casa pueda aportar un granito de arena a este proyecto. Quiero reconocer y poner en valor que dos instituciones como la UPF y la JHU hayan acordado crear y promover una relación institucional en un centro transatlántico y global, esto no pasa todos los días”.

Así mismo, en la introducción ha intervenido Josep Lluís Pelegrí, Director del Institut de Ciències del Mar (CSIC); Keshia Pollack Porter, Codirectora del JHU-UPF Public Policy Center y Joan Benach, Codirector del JHU-UPF Public Policy Center, quien ha recordado que “la crisis de la energía es aún poco conocida, hace falta un debate crítico sobre este tema y por eso el JHU-UPF Public Policy Center lo aborda en este acto y con el estudio que presentamos hoy”.

“Rusia es el único país del mundo que ha aceptado que su producción de gas va a declinar y esto explica mucho por qué hace lo que hace"

Entrando en el centro de la cuestión, Turiel ha repasado el pasado reciente que ha acabado desembocando en la situación actual: "La gran desinversión en que las empresas petroleras, que habían multiplicado por tres su esfuerzo en upstream desde 1998 a 2014, lo han disminuido desde entonces un 60%”. Esto pasó, según el científico, porque “en julio del 2014 el Departamento de Energía de los EEUU informa de la formación de una burbuja petrolífera en que estas empresas estaban perdiendo mucho dinero y con los precios del barril de Brent en máximos históricos”.

Según el estudio de Turiel, la Asociación Internacional de la Energía (IAE) en 2010 reconoce que el pico de producción de petróleo se produjo en 2006 y no volvería jamás a subir. En 2012, el ente reconoce que la producción del petróleo convencional ya está cayendo, mientras que el petróleo no convencional (biocombustible o fracking) es más caro y las empresas dejan de invertir en estos. En 2018, la AIE avisa de varios picos de precio del petróleo hasta 2025: en sus previsiones hay una descompensación del 34% entre oferta y demanda de petróleo. Y llegamos a 2020, cuando avisan que la producción de petróleo puede caer de manera precipitada hasta el 2025. “La única manera de evitar el peor escenario es con una transición renovable abrupta”, dice Turiel y remarca que en ese momento “por primera vez, el gas también declina” y afirma que “Rusia es el único país, el mundo que ha aceptado que su producción de gas va a declinar y esto explica mucho por qué hace lo que hace”, en relación con su invasión a Ucrania.

En este contexto se está observando un rápido descenso de la producción de gasóleos y una fuerte caída del diésel, por qué falta petróleo de calidad. Y esto también pasa con el carbón, cuya producción subió hasta 2014, y con el uranio, que toco máximo en 2016 y ya ha caído un 20%.

"Obviamente, a largo plazo nos tendremos que basar 100% solamente en las energías renovables, pero este 100% de energía no será la misma cantidad que ahora”

“Nos queda la transición renovable. Obviamente, a largo plazo nos tendremos que basar 100% solamente en las energías renovables, pero este 100% de energía no será la misma cantidad que ahora”, advierte el experto. Según Turiel, “las energías renovables tienen muchas limitaciones: potencial máximo, dependencia de materiales escasos…”

“La IAE sabe que es imposible y recomienda acaparar ciertos materiales críticos para satisfacer planes de transición. Para poder llegar a una transición limpia en 2050 hace falta multiplicar por 100% la producción de litio y del 40% de otros materiales. Los precios de estos materiales están subiendo críticamente por la escasez de energía para producirlos y tratarlos”, explica Turiel.

A modo de conclusión, Turiel ha hecho previsiones de tendencias a corto y medio plazo “todas agravadas por la guerra”: “Habrá un agravamiento de la crisis alimentaria por la falta de fertilizantes; habrá escasez o racionamiento de diésel; extensión de los apagones eléctricos por la necesidad de gas para la red eléctrica; disminución del comercio internacional, por el encarecimiento del diésel; escasez de materias primas y elaboradas -la crisis de los chips se alargará hasta 2025-; mayor conflictividad con el transporte y sector primario; mayor inflación y menor renta; revueltas en países a los que no llegue alimento; autoritarismo creciente y quizás ecofascismo y neofeudalismo”.

"Otra transición energética es posible con fuentes más eficientes y locales, pero más tradicionales y menos tecnológicas, cosa que implica renunciar al crecimiento infinito"

Para cerrar la sesión, Turiel ha vaticinado que “otra transición es posible. El modelo de transición más eficiente y deseable es mucho más local y menos tecnológico, haciendo las cosas muy diferente, aprovechando la energía de maneras más tradicionales y menos tecnológicas. Pero esto implica renunciar al crecimiento infinito y es contradictorio con la teoría económica dominante”, ha concluido.