2020: un año de primeras veces

Toni Aira Foix
Toni Aira
Director del Máster en Comunicación Política e Institucional de la UPF-BSM

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El efecto que tendrán las elecciones en el mapa de partidos catalán, especialmente en el ámbito independentista, puede marcar la construcción y deconstrucción de hegemonías en los próximos años

Parlament de Catalunya

Este 2020 ha sido un año que políticamente y socialmente nos ha regalado una serie de primeras veces que, con honrosas excepciones, si no acaban teniendo nunca réplicas, seguramente nadie las extrañe. Los meritorios hechos discrepantes a esta tendencia han matizado solo un poco lo oscuro del balance general de este atropellado inicio de la década de los 20, que a pesar de todo ha alumbrado ciertos avances, también en la arena política, y que por ejemplo en cuestión de género han roto tabúes que persistían de forma inexplicable en pleno siglo XXI.

En clave política, aquí un apunte de esas primeras veces que habrán marcado el año de gobierno en clave glocal, en esa fusión de global y local que tan bien describió hace tiempo el hoy ministro Manuel Castells. Catalunya, España y el mundo, han compartido retos que nunca habrían imaginado que los desafiarían, ni a su ciudadanía, ni a sus gobiernos, ni a sus liderazgos. Aquí, en este orden de local a global, las primeras veces de más impacto para generaciones que nos ha “regalado” 2020. Unas primeras veces que marcarán el curso político durante años y, para empezar, por supuesto el del 2021.

En 2020 se ha dado la primera vez desde la recuperación de las instituciones de autogobierno catalanas que un presidente de la Generalitat es inhabilitado por la Justicia en el ejercicio de su cargo. En este caso, el president Quim Torra. Si bien el 19 de diciembre de 2019 el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) ya había sentenciado a Torra, por desobediencia, con inhabilitación de un año y medio y con una multa de 30.000 euros, esa decisión había sido apelada al Tribunal Supremo de España, que confirmó la decisión del TSJC el 28 de septiembre de 2020. Y entonces se hizo efectiva la sentencia, que finalmente ha llevado a la convocatoria de elecciones anticipadas en Catalunya para el 14-F de 2021, ante el hecho que el Parlament no ha presentado candidato para sustituir a Torra en la presidencia dentro de los plazos estipulados por la norma ante una inhabilitación de estas características. Las elecciones de 2021 pueden ser unas de las más decisivas para la cámara catalana desde 1980, cuando se recuperó la institución después de décadas de dictadura en España. El efecto que tendrán en el mapa de partidos catalán, especialmente en el ámbito independentista, puede marcar la construcción y deconstrucción de hegemonías en los próximos años. Y, fuera de este ámbito, todas las encuestas dicen que también ofrecerá una primera vez nítida: la del acceso de la extrema derecha, con Vox, a Parlament.

Si 2021 lleva consigo un progresivo avance en la resolución de la crisis del coronavirus a nivel mundial, puede ir dejando espacio para que las diferencias entre los compañeros del Gobierno de coalición vayan aflorando

En España, 2020 ha llevado consigo la primera coalición de Gobierno desde la recuperación de la democracia. El 31 de diciembre de 2019, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias escenificaban el acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos, firmando ante las cámaras el documento Coalición progresista. Un nuevo acuerdo para España. Así, desde el 7 de enero de 2020, con la investidura de Pedro Sánchez como presidente, España pasó a tener por primera vez en su reciente historia democrática un gobierno de coalición. La crisis del coronavirus, con su estallido internacional en febrero-marzo, pasados dos meses escasos de la materialización de esta fórmula de gobierno en España, sin duda ha sido uno de los principales factores de cohesión de un Ejecutivo que se ha tenido que compactar ante el gran desafío. Las discrepancias internadas han aflorado poco, con este frente como gran prioridad a la vez que como gran muro protector ante los ataques (también facilitadores de la conciliación entre socios) de una oposición de derechas especialmente espoleada por la competición entre PP y Vox por hacerse con la bandera del máximo antagonismo frente a Sánchez y a sus socios parlamentarios y de gobierno. Si 2021 lleva consigo un progresivo avance en la resolución de la crisis del coronavirus a nivel mundial, puede ir dejando espacio (también informativo) para que las diferencias entre los compañeros de coalición vayan aflorando, de hecho, como se ha apuntado, ya empieza a pasar.

Un mal año para los populistas

A nivel internacional, 2020 ha llevado consigo la primera vez (y la mayoría confiamos que la última que vivamos) en que los gobiernos de todo el globo han debido afrontar una pandemia mundial. A las consecuencias fatales para una cifra insufrible de ciudadanos de todo el globo, evidente primera preocupación, se han sumado sus consecuencias políticas para unos gobiernos, en Oriente y en Occidente, que han visto puesta a prueba su capacidad de gestión, de resistencia y de liderazgo, como nunca lo habían vivido ellos y generaciones y generaciones de sus predecesores. Eso ha cogido a traspiés a la mayoría, especialmente a ciertos liderazgos y proyectos populistas que desde el gobierno han visto fracasar su tramposo relato, naufragando de forma flagrante ante los ciudadanos. Eso ha llevado, por ejemplo, a la primera vez que un presidente de los Estados Unidos en el siglo XXI no repite mandato.

Así ha caído un Donald Trump que, a su vez, al perder, ha sentado un inquietante precedente, inédito también en la tradición norteamericana, al no reconocer el resultado de las elecciones, una vez escrutados los votos. Doce días después del martes electoral, finalmente, el presidente de Estados Unidos reconoció públicamente en redes sociales que Joe Biden ganó las elecciones. Sin embargo, no concedió la victoria a su rival político y culpó a los medios de comunicación "de noticias falsas" de dar por ganador a Biden en unas elecciones "amañadas", con la promesa de seguir luchando hasta el final para mantenerse en la Casa Blanca. Ya ratificado el resultado por los delegados electorales a mediados de diciembre, Trump persistía en su beligerancia. 2021, con Joe Biden y Kamala Harris al frente del gobierno de los Estados Unidos, debería dejarse notar como el del cambio de rasante en esta Administración, hecho que sin duda tendrá consecuencias a muchos niveles, empezando por el retorno al multilateralismo y a compromisos como el de la lucha contra el cambio climático.

Por último, y como uno de los apuntes más positivos en clave de primeras veces políticas en 2020, cabe destacar los casos de la belga Petra de Sutter, primera ministra transgénero elegida en Europa, y de la norteamericana Sarah McBride, primer caso en Estados Unidos de elección de una persona transgénero para un senado estatal. Primeros pasos imprescindibles e importantes, que se dieron en 2020 y que esperan réplicas y normalización en 2021 y en adelante.

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