La formación de directivos: complejidad, practicidad y oportunidad

Josep Maria Galí
Vicedecano de Executive Education en la UPF Barcelona School of Management

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Enfadarse es fácil, pero enfadarse con la persona adecuada, en el momento oportuno, con el propósito justo y de la forma correcta, esto ya no es tan fácil”.  Aristòtil

Nada como los clásicos para reflexionar. Proveer a los directivos de una pila de conocimientos y habilidades, tal vez no es difícil. Pero transmitir conocimiento, herramientas y habilidades a la persona adecuada, en el momento oportuno, y de la manera más correcta y práctica, esto ya no es tan fácil, o rematadamente difícil, según se mire.

La formación de directivos es una rama de la formación donde las escuelas de management, universidades y consultoras pasan su test más ácido. Funciona o no funciona. En resumen. Y sin excusas, dado que es una formación abierta, normalmente sin titulación y completamente -y afortunadamente- desregulada. Pedidle a cualquier persona o empresa de que le ha servido invertir recursos en formación de directivos. Lo tienen perfectamente claro: les ha servido o no les ha servido. El mercado de la formación de directivos está bajo la presión directa, clara y diáfana de la utilidad percibida del directivo o empresa que lo ha seguido. No hay excusas. Ser excelente en formación directiva es una tarea especialmente compleja dadas las dimensiones que esta formación debe contemplar si quiere ser eficaz. Podemos estructurar el espacio de formación directiva en cuatro bloques, que recogen por un lado la dimensión cognitiva o afectiva del aprendizaje, y por otro la dimensión individual o relacional del mismo.

'Pedidle a cualquier persona o empresa de que le ha servido invertir recursos en formación de directivos. Lo tienen perfectamente claro: les ha servido o no les ha servido'

Un primer cuadrante englobaría la formación más tradicional, basada en el aprendizaje cognitivo a nivel individual. Modelos de gestión y decisión, metodologías de análisis y toma de decisiones con una utilidad directamente funcional, orientada a la toma de decisiones en áreas funcionales, nuevas técnicas que generan nuevas oportunidades. Este es el cuadrante en el que las escuelas de negocio tienen y tendrán más competencia de operadores de formación si son capaces de estructurar una oferta formativa no presencial con unos costes mucho más reducidos que los costes tradicionales de las escuelas de management y las universidades. La agilidad de estos operadores es muy superior a la de la Universidad y escuelas tradicionales, que arrastran estructuras pesadas, rígidas, y que producen conocimiento a partir de las inquietudes de los académicos, que a menudo no incluyen todos los temas relevantes de una industria o de una problemática de management.

El segundo cuadrante nos envía a la formación de dirigentes a nivel individual en aquellos aspectos que tienen que ver con la auto regulación, el auto control, la auto percepción, la mejora de las habilidades emocionales, de la comprensión del otro, de de interpretación de las señales sutiles que envían los individuos y los grupos en las organizaciones. Algunas de las mejores escuelas del mundo en formación de directivos presentan un portafolio de seminarios y cursos presenciales que -con un trabajo intenso, continuado y asistido- prometen hacer asequible de manera práctica una formación de una personalidad directiva muy compleja, con habilidades muy avanzadas de inteligencia emocional, habilidades que se consideran fundamentales para dirigir una organización en un entorno disruptivo como no habíamos visto nunca y que muta a una velocidad en que ninguna estructura rígida puede adaptarse satisfactoriamente.

El tercer y cuarto cuadrante nos ponen el marco de las habilidades cognitivas y emocionales que se desarrollan en el ámbito social, básicamente en el ámbito de la gestión de grupos de personas. El desarrollo de competencias de gestión en este ámbito es un campo privilegiado de la formación de directivos más excelente. Es en este tipo de formación donde el rol del facilitador del aprendizaje en grupo es fundamental. Los participantes aprenden sobre ellos mismos a través de los otros, y aprenden de los demás poniendo en práctica -en riesgo- su propia vulnerabilidad, en procesos de alta intensidad cognitiva y emocional. Los directivos que han pasado por formaciones como ésta de manera satisfactoria reconocen como el proceso de desarrollo de estas competencias les ha hecho subir un escalón o dos en su maduración personal, y en la comprensión de fenómenos de alta complejidad para los que no hay referentes ni modelos aplicables.

'Ser excelentes en el desarrollo tutorizado y curado de habilidades personales, de liderazgo y de gestión de equipos, he aquí cuáles son los retos a los que nos enfrentamos en el desarrollo de la formación para directivos'

La disponibilidad de herramientas de formación no presenciales ha puesto en entredicho el modelo tradicional de escuelas presenciales que están centradas de manera muy intensiva en el primero de los cuadrantes, básicamente por la falta de competitividad en el coste que los participantes deben asumir. Y no nos referimos sólo el coste de los cursos sino el coste total (coste del curso más costes de desplazamiento, de falta de conveniencia, de rigidez de horarios y de disponibilidad ahora y aquí, que es lo que necesitan los directivos cuando tienen que resolver problemas por los que no tienen herramientas y competencias suficientes). Integrar este modelo de enseñanza en las escuelas de management y ser excelentes en el desarrollo tutorizado y curado de habilidades personales, de liderazgo y de gestión de equipos, he aquí cuáles son los retos a los que nos enfrentamos en el desarrollo de la formación para directivos en las escuelas de management.


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