Gestión de la crisis: lecciones de la historia

Salvador Estapé
Profesor de la UPF Barcelona School of Management
Vicedecano de profesorado

¿Podemos comparar la crisis actual con la crisis financiera global o la Gran Depresión? ¿Las experiencias del pasado nos aportan luz en los momentos actuales? ¿Nos puede enseñar la historia algo relevante para ayudarnos a hacer frente a la crisis y tomar decisiones informadas?

Como ya sabemos, en general, los economistas trabajan con modelos formales: formulan hipótesis y deducen conclusiones. Están acostumbrados a tener tiempo para trabajar en sus modelos teóricos, presentar y discutir los resultados en foros de expertos. Sus contribuciones nos ayudan a tomar decisiones políticas de forma informada. Sin embargo, en épocas de crisis, cuando no hay tiempo para la teoría formal y hay poco margen para el análisis deductivo, recurrir a analogías históricas puede ser provechoso. La historia nos sirve para evitar cometer los mismos errores pero también para poder tratar de repetir los éxitos. Ante una recesión y con aumento creciente del desempleo hay que tener una buena perspectiva histórica.

Y si tenemos que volver la mirada atrás para saber si son válidas las comparaciones de la crisis actual con anteriores crisis, nada mejor que contar con la opinión de Barry Eichengreen. Eichengreen, es uno de los máximos expertos en historia económica financiera y en el funcionamiento actual del sistema monetario y financiero internacional, entre 1997 y 1998 fue asesor de políticas del FMI aunque desde entonces, como señala la wikipedia, ha sido crítico con este organismo internacional. Su obra más conocida es el libro publicado en 1992, Golden Fetters: The Gold Standard and the Great Depression, 1919-39. Sin embargo, su libro más reciente trata sobre la "tentación populista", donde sitúa el surgimiento de los nuevos populismos dentro de un contexto histórico profundo, observando las convulsiones causadas por los agitadores populistas y la respuesta del establishment político [1]. Eichengreen cree que la manera de contener el populismo es el crecimiento económico. Sin embargo, el crecimiento, especialmente en las economías avanzadas, se basa en las innovaciones y éstas se basan en la destrucción creativa. Este tipo de crecimiento inevitablemente crea perdedores y, como Eichengreen demuestra convincentemente en todo el libro, esto crea un terreno fértil para el populismo y, añadiría yo, el autoritarismo.

Eichengreen destaca tres lecciones de las pasadas crisis que nos pueden ayudar en la gestión de la actual: esta crisis no tiene un origen financiero, primero hay que contener la pandemia y hay que garantizar el nivel de ingresos de los ciudadanos y de los países más débiles.

No es este el lugar para hablar de populismo y autoritarismo, ya tendremos ocasión en otro momento, me interesa más hacerme eco de su contribución hecha recientemente en el East Asia Forum. En efecto, en una breve entrada para esta publicación asiática, Eichengreen sostiene que si algo de provecho podemos extraer de la comparación con crisis pasadas es precisamente para resaltar cómo esta crisis es diferente y, por tanto, cómo sus respuestas políticas también deben ser diferentes. Eichengreen destaca tres lecciones de la historia de las pasadas crisis que nos pueden ayudar en la gestión de la actual, y que quisiera compartir aquí.

  • La primera lección es que como esta crisis no tiene un origen financiero, inundar los mercados financieros con liquidez puede evitar que los problemas del lado de la economía real desestabilicen las instituciones y los mercados financieros, pero esto no enderezará la economía ni detendrá su espiral descendente. Esto requiere primero contener la pandemia.
  • En segundo lugar, a diferencia de pasadas crisis, el enfoque correcto no son los paquetes de estímulo fiscal. O mejor dicho, no lo son ahora: el tiempo para el estímulo de la demanda se debe dejar para más adelante. En estos momentos, cuando el nivel de producción no se puede mantener, no tiene sentido tratar de mantener la demanda a los niveles anteriores. La tarea urgente es mantener el nivel de ingresos, es decir: concentrarse en la ayuda pública a los desocupados.
  • Finalmente, en tercer lugar, Eichengreen sostiene que esta crisis será más fuerte en los países con bajos ingresos. En efecto, estos son países con sistemas de salud débiles, que además están siendo afectados por la debilidad de los precios de los productos básicos, la caída de las remesas de divisas, la fuga de capitales, la escasez de crédito comercial y el colapso de sus monedas, todo a la vez. Las crisis de 1929 y 2008 fueron crisis que afectaron sobre todo a los países ricos porque atacaba al sistema financiero global. En cambio, en los países de bajos ingresos -al tener sistemas financieros rudimentarios y poco integrados- el impacto de las crisis fue mucho menor. Esta vez, por el contrario, los países con bajos ingresos corren el riesgo de sufrir una crisis mayor. Por lo tanto, lo más urgente es priorizar las actuaciones en estos países.

En definitiva, priorizar la salud, garantizar los ingresos y tener la mirada global.

[1] Eichengreen, B. The populista temptation: economic grievance and political reaction in the modern era, Oxford University Press, 2018

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