El riesgo de las extrapolaciones históricas: ¿qué nos enseñan las NPI aplicadas durante la gripe española?

La pandemia de coronavirus ha golpeado a todos los países del globo sin excepciones. Sin embargo, como el impacto ha sido mayor en unos que otros, cada Estado ha enfocado desde distintos matices la lucha contra el Covid-19. En estos últimos meses, la ciudadanía ha experimentado un mayor control por parte de sus dirigentes, que han ido adoptando medidas de control para frenar la expansión del virus y, por tanto, han aplicado intervenciones de salud pública no farmacéuticas (NPI). Ahora bien, ¿qué consecuencias tendrán dichas intervenciones sobre la salud y la economía? Intentó responder a esta pregunta Jaume Puig-Junoy, director del Máster Universitario Online en Economía de la Salud y del Medicamento y del International Master on Health Economics and Pharmacoeconomics, ambos de la UPF Barcelona School of Management, durante una nueva sesión del ciclo de conferencias en línea #RethinkingManagement sobre salud y economía.

“Numerosos científicos alertaron de la llegada de fenómenos similares al COVID-19”, admitió Puig-Junoy que, a su vez, reconoció que los economistas “habíamos prestado poca atención”. Y aunque la OMS reportó que entre 2011 y 2018 se registraron hasta 1483 brotes epidémicos distintos en hasta 172 países, la literatura más cercana sobre el impacto de las intervenciones de salud pública no farmacéuticas nos transporta hasta la gripe española de hace un siglo. “Entonces, la reducción del PIB fue del 6% con una rápida recuperación posterior”, apuntó Puig-Junoy, que recordó que la economía de principios del siglo XX estaba menos interrelacionada y en la que “pesaba más la manufactura que el sector servicios”. En el campo sanitario, la mortalidad fue más elevada entre jóvenes, de 18 a 40 años y sin enfermedades previas. Una situación que comportó efectos devastadores para las economías domésticas. 

Pese a las diferencias entre la pandemia de 1918 y la de 2020, el ponente aseguró que la necesidad de aplicar NPI lo antes posible ante una pandemia “ya se aprendió con la gripe española: desde máscaras quirúrgicas a medidas de distanciamiento social”. 

Ahora bien, con la experiencia de la pandemia de 1918, ¿qué conclusiones nos ha aportado la evaluación del impacto de las intervenciones de salud pública no farmacológicas en la salud y la economía? Según explicó Puig-Junoy, existen estudios que acreditan que aquellas ciudades estadounidenses que implantaron NPI combinadas de forma temprana experimentaron una mortalidad menor en la semana del pico máximo que aquellas que no lo hicieron. Además, en ninguna de ellas se registró una segunda oleada de aumento de la mortalidad. En este sentido, la investigación observa que el impacto de las NPI aplicadas durante períodos limitados fue positivo, aunque moderado y, por tanto, se concluye que “para reducir la mortalidad las NPI deben ser aplicadas durante períodos de tiempo prolongados”. 

A su vez, ninguna intervención no farmacológica aislada demostró que, por si sola, tuviese un efecto significativo en la reducción de la mortalidad, sino que se evidenciaba la necesidad de combinar diversas medidas. Otro dato de relevancia: la mortalidad aumentó de nuevo cuando se relajaron o retiraron las NPI. “Una ciudad con un pico mas bajo en la primera oleada tenía mayor riesgo de sufrir una segunda oleada después de relajar las medidas”, reportó Puig-Junoy, basándose en los estudios consultados. 

¿Y qué pasa con la economía? Los estudios demuestran que las intervenciones de salud pública no farmacológicas aliviaron las consecuencias económicas adversas de la pandemia. En una primera investigación, se observaba que las ciudades que introdujeron NPI de forma rápida y con mayor duración tuvieron un crecimiento del empleo posterior a la pandemia. Sin embargo, un trabajo posterior, reestima esos datos y apuntan que, precisamente aquellas ciudades que adoptaron en 1918 medidas rápidas e intensas contaban con un crecimiento positivo de la economía antes de la pandemia. Si dejamos el pasado atrás y volvemos al siglo XXI, Puig-Junoy nos indicó que disponemos de un estudio reciente, de menos de un mes, que afirma que la adopción de NPI es “condición necesaria para el crecimiento posterior del empleo”.  

Ante dichas evidencias, ¿qué conclusiones podemos extraer del impacto de las intervenciones de salud pública no farmacológicas en 1918 para mejorar en 2020? Puig-Junoy las resumió en seis: 

  • Las extrapolaciones históricas requieren mucha prudencia.
  • Es temprano para establecer el impacto de las NPI de 2020.
  • Necesidad de modelizar el impacto de las NPI con diversos escenarios (modelos epidemiológicos y económicos) en el marco de un “ABC”: Laisser faire vs Stop-and-go vs Otras NPI.
  • No hay ningún estudio de COVID-19 financiado sobre el impacto de las NPI en la COVID Research.
  • Frenar la diseminación poco responsable de resultados no contrastados ni evaluados de forma independiente.
  • Necesidad de superar las dificultades de los métodos de evaluación de impacto para las NPI de la COVID-19

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