El acceso a la financiación: factor clave para el desarrollo de las empresas de la economía social

Ramon Bastida

Doctor en Contabilidad y Auditoría, profesor y vicedecano de Transferencia de Conocimiento en la UPF Barcelona School of Management

 

Las empresas de la economía social crecen más rápido que los instrumentos de financiación adaptados a este tipo de empresas. 

Un aspecto común en la mayoría de las empresas es la necesidad de recursos financieros para poder realizar su actividad. Las empresas necesitan recursos para financiar su actividad ordinaria (pagar salarios, proveedores, etc.), y para financiar las inversiones en activos no corrientes (instalaciones, maquinaria, etc.). Este tipo de inversiones pueden ser de reposición, cuando de lo que se trata es de cambiar activos que ya han agotado su vida útil, o inversiones de crecimiento, cuando la empresa necesita nuevos activos para incrementar su capacidad productiva. 

Las empresas de economía social –entre las cuales destacan las cooperativas– no son diferentes al resto de las empresas en el ámbito de las inversiones. En los últimos años se ha producido un importante incremento en el nombre de start-ups cooperativas gracias a la creación de equipamientos para promover la creación de cooperativas, como la red de Ateneus Cooperatius en todo el territorio catalán o los programas de emprendeduría social de Barcelona Activa, entre otros. Además, varios sectores de actividad en los que las cooperativas tienen una presencia muy importante –como son la atención a las personas, la vivienda social o la inclusión laboral, entre otras–, han experimentado un crecimiento muy importante. En este sentido, las necesidades de financiación de este tipo de empresas han aumentado al mismo ritmo que su actividad. Sin embargo, los resultados del estudio Situació actual i reptes futurs del finançament cooperatiu(1)indican que la oferta de financiación dirigida a las empresas de economía social se mantiene estancada y algunas empresas tienen serias dificultades para acceder a la financiación. A continuación, se explican algunas de las causas de este gap entre oferta y demanda financiera en el sector de economía social.

En los últimos años, se ha producido un incremento importante en el número de start-ups cooperativas que cubren necesidades sociales que no están cubiertas por el sector público ni privado.

En los últimos años se han creado un nombre importante de start-ups cooperativas. Estas empresas de tamaño reducido se crean para cubrir necesidades sociales que no están cubiertas ni por el sector público ni el privado. Normalmente, priorizan la generación de un impacto social positivo en la generación de beneficios. Este tipo de start-ups tienen dificultades para acceder a la financiación dado que están en una fase inicial de su ciclo de vida y, por tanto, no tienen acceso a la financiación bancaria, pero tampoco son atractivas para el capital de riesgo, que tiene como objetivo obtener una rentabilidad elevada en poco tiempo. Una posible solución para este tipo de empresas sería la creación de programas de financiación público-privados –por ejemplo, colaboraciones entre ayuntamientos y entidades o empresas de economía social que ofrecen financiación a proyectos sostenibles con una vocación de servicio a la sociedad. Otra alternativa son los inversores de impacto, un tipo de inversor que invierte en start-ups que generan un impacto social positivo y, además, generan una rentabilidad. Este tipo de inversores cada vez tienen más presencia en los mercados financieros internacionales.

Tradicionalmente, las empresas de economía social han mantenido una fuerte presencia en sectores como la atención a personas de la tercera edad, a menores extranjeros no acompañados (MENA), inclusión laboral de personas con discapacidad o vivienda social, entre muchos otros. La mayoría de estos sectores han experimentado un crecimiento muy importante en los últimos años por diferentes motivos. Esta situación ha coincidido con una reducción importante de los recursos que las administraciones públicas pueden destinar a cubrir este tipo de servicios, y las empresas que desarrollan su actividad en estos sectores por cuenta del sector público han sufrido graves problemas de financiación. Estas empresas tenían una fuerte dependencia del sector público y de la banca tradicional. En este sentido, una posible solución para evitar que se repita esta situación es fortalecer las entidades de la banca ética y cooperativa, dado que tienen una mayor sensibilidad para proyectos sociales y esto se traduce en una mayor estabilidad financiera para las empresas. De todas formas, la presencia de la banca ética y cooperativa en las empresas de economía social es todavía limitada debido a la falta de músculo financiero para financiar inversiones importantes y sus limitaciones en la operativa financiera. El establecimiento de acuerdos de colaboración entre entidades financieras de la banca ética y cooperativa podría contribuir a mejorar su capacidad de financiar inversiones importantes a través de préstamos sindicatos y a mejorar su operativa financiera mediante el uso compartido de cajeros, plataformas digitales, equipos de análisis de riesgo, etc.

Es necesario crear nuevos instrumentos y soluciones para garantizar la viabilidad de empresas de la economía social, desde crear programas de financiación público-privados a fortalecer las entidades de la banca ética y cooperativa.

Las conclusiones del estudio realizado ponen de manifiesto que el acceso a la financiación es un elemento muy importante para la consolidación de las empresas de economía social y que todavía queda camino para mejorar el acceso a recursos financieros por parte de las empresas de economía social. En este sentido, la creación de nuevos instrumentos adaptados a sus necesidades y el impulso de instrumentos existentes es clave para reducir el gap entre oferta y demanda financiera.

Referencias

Estudio Fundación SEIRA. Situació actual i reptes futurs del finançament cooperatiu.

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