Las fintech, la oportunidad para feminizar un sector masculinizado


Luz Parrondo

Luz Parrondo
Directora del Departamentp de Finanzas, Contabilidad y Control

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Las mujeres pueden tener más posibilidades de impregnar su huella y generar impacto en las fintech, empresas modernas y ágiles y con un ADN joven

fintech woman

Es ampliamente reconocido que el sector financiero y el sector tecnológico tienen un problema de diversidad de género. Las mujeres tienen poca presencia en cargos directivos, y menos aún en posiciones de fundación y creación de empresas. Por ello puede sorprender que en el sector fintech, donde las finanzas y la tecnología convergen, la presencia femenina sea ligeramente mayor que en los sectores tradicionales. Así se desprende de un estudio elaborado por la Asociación Española de Fintech e Insurtech, en el que observamos que más de la mitad de las 125 startups consultadas cree que en las fintech existe más flexibilidad para que las mujeres ocupen cargos directivos en comparación a una compañía financiera tradicional. Asimismo, un 80% de los encuestados asegura que en su empresa se promueve la conciliación entre la vida familiar y la laboral. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer, ya que la presencia femenina en el entorno fintech es de un 28% y tan solo un 2% de estas empresas tiene una mujer CEO.

gráfico 1

[Gráfico 1] Fuente: Estadística de las mujeres en el sector fintech. Asociación Española de Fintech e Insurtech

Según el estudio, el 48% de las mujeres tiene formación financiera, un 20% formación en marketing y comunicación, el 16% en derecho y tan solo un 8% en ingeniería informática. Si nos fijamos en este último dato, el foco del problema de la desigualdad se centra nuevamente en la educación. Pero este déficit educacional no parece existir en el ámbito financiero y, a pesar de ello, la paridad fracasa estrepitosamente. Si paseamos por las facultades de ADE o Economía, observaremos que las mujeres pueden incluso superar en número a los hombres. Entonces, ¿qué otros factores, además de la educación, pueden provocar la desigualdad? La respuesta no puede ser más descorazonadora. Muchos. La cultura del entorno, la presión familiar, la maternidad, las imposiciones sociales, la dificultad de conciliación, el techo de cristal, el suelo de cristal… Solo por mencionar algunos de ellos. En este artículo me gustaría hablar de uno de estos factores, solo uno: la excesiva "masculinidad" en el entorno financiero y tecnológico.

La necesidad de referentes

Mi experiencia como profesora de finanzas y tecnología me permite estar en contacto con jóvenes interesadas en ambos campos. Si bien estas experiencias no pueden generalizarse, resultan interesantes para ejemplificar algunos de los retos a los que se enfrentan. Hace un par de años conocí a una alumna especialmente brillante en la asignatura International Finance. Brillante tanto académica como personalmente. Una de esas alumnas que tienes la certeza de que llegarán lejos. Analítica, eficiente y apasionada por las finanzas. Consiguió una beca para estudiar y trabajar en Estados Unidos, pero tras su experiencia en el sector de mercados financieros, me confesó que no continuaría. Consideraba que el entorno era demasiado masculino. Y la entendí.

Además de este caso, muchas alumnas me han felicitado por ser una profesora de finanzas o de tecnología que se muestra femenina y, al mismo tiempo, fuerte. Curiosamente, les sorprende encontrar feminidad y fuerza unidas, y creo que merece la pena plantearnos por qué. Por supuesto existen referentes similares al mío, pero en su imaginario parecen no estar muy presentes. Quizás sea porque en los inicios, las mujeres se veían abocadas a vestir, hablar y comportarse como los hombres para poder competir en un entorno masculino. Pero es esencial que mantengamos nuestra idiosincrasia y rompamos esos estereotipos. La diversidad será posible si nos mantenemos fieles a nuestra feminidad. Una feminidad entendida en su sentido más amplio y, por supuesto, también alejada de cualquier estereotipo.

En el imaginario de las alumnas no existen referentes femeninos y fuertes. Quizás porque en los inicios, las mujeres se veían abocadas a vestir, hablar y comportarse como los hombres para poder competir en un entorno masculino

Está cada vez más extendida la idea de que la diversidad puede implicar una mejora en la gestión empresarial. En este punto, me asalta la duda. ¿Está científicamente demostrado que la diversidad de género ayuda a las empresas? Si analizamos los estudios realizados, observamos que no existe un consenso acerca de si la incorporación de mujeres en los consejos de administración o en altos puestos directivos influye sobre la actividad empresarial. Mientras algunos estudios no observan ningún tipo de relación, otro le atribuyen relaciones tanto positivas como negativas. Esta disparidad de resultados puede ser debida a una diferencia en la utilización de métodos estimativos, pero también a otros factores como el grado de patriarcalismo en la cultura del país o una insuficiente masa crítica de la mujer en la empresa y puestos directivos y, por tanto, a una insuficiente "feminización" del entorno.

Fintech sin estereotipos

Las fintech, a diferencia de empresas financieras o tecnológicas más tradicionales, son startups y como tales son empresas modernas y ágiles con un ADN muy joven. Están libres de las sinergias y de los estereotipos anclados en las estructuras tradicionales y permiten la entrada de ideas y "formas de hacer" nuevas. Las mujeres pueden tener en las fintech más posibilidades de impregnar su huella y de generar impacto.

El recorrido está lleno de obstáculos y representa un gran reto tanto para los hombres como para las mujeres que reclaman un cambio. Es evidente que no se trata únicamente de "feminizar" un mundo "masculino". El cambio ha de iniciarse mucho antes y a mayor profundidad. Somos testigos de un número creciente de iniciativas que se están llevando a cabo en colegios e institutos para dar visibilidad a referentes femeninos. Pero no hemos de olvidar que las mejores referentes para las jóvenes son aquellas que conocen personalmente. Una profesora, una jefa, una compañera de trabajo a quien te presentaron en una cena… Hemos de ser fuertes, hemos de ser femeninas (sin estereotipos) y hemos de ser visibles.