La economía circular, el nuevo paradigma que llegó para quedarse

En su sentido más básico, la economía circular busca aprovechar al máximo los recursos naturales y la energía, intentando minimizar e incluso eliminar el desperdicio en materias primas y fuentes de energía

La economía circular es un concepto que, en su sentido más básico, busca aprovechar al máximo todos los recursos naturales y la energía, intentando minimizar e incluso eliminar el desperdicio en materias primas y fuentes de energía. De este modo, las materias primas y los recursos se reincorporan a un ciclo productivo que puede ser material o biológico.

El concepto de economía circular ha estado en boca de un creciente número de actores económicos, académicos y sociales en los últimos diez años. Esta explosiva popularidad ha hecho que sea todo un reto encontrar una definición única y consensuada de economía circular. En 2017, un grupo de investigadores encabezados por Julian Kircherr [1] estudiaron y combinaron más de cien definiciones hasta llegar al siguiente enunciado: [La economía circular es] un sistema económico que substituye el concepto de "fin de vida útil" por los conceptos de reducir, reusar, reciclar y recuperar materiales durante los procesos de producción, distribución y consumo. La economía circular opera a un nivel micro (productos, empresas y consumidores), un nivel meso (parques eco-industriales) y a un nivel macro (ciudades, naciones y territorios) siempre con el objetivo de conseguir un desarrollo sostenible que simultáneamente mejore la calidad medioambiental, la prosperidad económica y la igualdad social, beneficiando así tanto a las generaciones actuales como a las futuras.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2017 se generaron unos ocho millones de toneladas de desechos orgánicos y unos 2.5 millones de toneladas de desechos de cartón y papel en el sector industrial. Si en paralelo vemos los residuos generados por los consumidores desde sus hogares, debemos agregar unos dos millones de toneladas más. Logrando el rescate de estos residuos a través de la reingeniería de procesos, de la concienciación a través de la educación y de la clasificación de estos materiales de residuos a partir de un correcto reciclado, todos los componentes de la cadena de valor se convierten en actores activos.

Y es que la economía circular no puede aislar un proceso de todos los demás. Se trata de todo un entramado que debe avanzar, junto a todos los actores involucrados, hacia un futuro más sostenible. Las empresas deben impulsar desde la perspectiva de la cadena de suministro acciones para identificar todos los puntos clave y el potencial de mejora que existe en todos los procesos, desde la producción hasta el consumidor.

Un ejemplo de empresa que ha asumido el reto de la sostenibilidad

Mercadona, la cadena de supermercados con más clientes de España y una de las principales cadenas de supermercados físicos y online lleva ya varios años realizando iniciativas comprometidas con la sostenibilidad, el reciclaje y la reutilización de sus empaques, adquiriendo un conocimiento importante durante todos estos años. Sabiendo que el camino es la economía circular han diseñado lo que han denominado El Rosco de la Economía Circular [ver figura]:

rosco economía circular

En el rosco se muestran las fases que Mercadona ha identificado dentro de la economía circular. A partir de los recursos naturales disponibles (0), se extraen las materias primas (1) que entran en el proceso de transformación en productos consumibles, usualmente entregados en empaques, a través de la cadena de montaje (2). Este proceso de transformación genera un conjunto de residuos (3) parte de los cuales salen como desperdicio al entorno (4) y otra parte que entra en un proceso de separación (5) que, hecho de forma adecuada, puede ser reciclado o sometido a un tratamiento (6) que permita a estos residuos tener una nueva vida como producto o materia prima para completar el círculo.

Muchas empresas ya llevan años trabajando en la parte derecha del rosco logrando eficiencias de procesos, economía lineal e integración con sus proveedores. Sin embargo, la parte izquierda del rosco aún no permite cerrar el círculo. El foco actual debe estar diseñado para reciclar mejor, reducir cada vez más el uso de recursos naturales, aprovechar los materiales provenientes de los residuos y, por último, informar y divulgar a todos los públicos, con énfasis en el consumidor y en las mejores prácticas sobre cómo separar apropiadamente los residuos y materiales ya utilizados.

La parte izquierda del rosco es responsabilidad de todos los actores de la cadena en sentido inverso: desde el consumidor separando en casa, en el comercio, en el trabajo o en los sitios de ocio, pasando por los medios e infraestructuras logísticas que lleven esos residuos a sitios de tratamiento para conseguir materiales de alta calidad que puedan volver a reciclarse.

También las instituciones educativas juegan un papel fundamental para lograr una economía circular. Universidades, escuelas y gobiernos deben participar activamente en la transferencia de conocimiento y apoyando a las empresas que han trabajado en la parte derecha del rosco de la economía circular.

¿Qué ganan las empresas, personas e instituciones incorporándose en la economía circular?

La economía circular empuja a las empresas a lograr procesos más eficientes, identificando nuevas oportunidades en el mundo de las materias primas secundarias y reduciendo el desperdicio de recursos, lo cual deriva en mejoras en la sostenibilidad y también económicas. En general, un proceso que mejora el comportamiento medioambiental, si está bien concebido y ejecutado, puede y debe suponer una ventaja en eficiencia y competitividad para las empresas.

Por otra parte, la incorporación de instituciones educativas como colegios y universidades, permiten transmitir el conocimiento adquirido por las empresas en contenidos de enseñanza para sus estudiantes con la idea de que salgan preparados al mercado laboral para enfrentar los retos que conforman la economía circular.

Y como aspecto fundamental todo esto debe ir dirigido a convertir todo este conocimiento en información útil para ayudar al consumidor a incorporarse activamente en el rosco de la economía circular con un rol participativo y protagonista.

La creación del nuevo paradigma

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados en 2015 por la ONU han logrado una reacción positiva entre los actores económicos, empresariales y gubernamentales a favor de la economía circular y el aprovechamiento eficiente de los recursos.

La relación de la buena gestión de los residuos, la transformación en materiales reutilizables, la incorporación de todos los actores responsables en la cadena de suministros y la disminución del uso de recursos naturales a través de la economía circular son las asignaturas pendientes que debemos afrontar para la consolidación de este nuevo paradigma llamado economía circular.

[1] Julian Kircherr: Conceptualizing the Circular Economy: An Analysis of 114 definitions.